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Cortes de manga con mucho arte

El arte no siempre es metafórico, no siempre pretende que busquemos en nuestro interior una respuesta profunda para entender su mensaje. A veces, es claro como el agua y solo dice lo que quiere decir, sin más.

 

Cuando oímos la palabra ‘escultura’, solemos relacionarla con obras de arte muy reconocidas. Se nos vienen a la cabeza piezas como El David o La piedad de Miguel Ángel, El Rapto de Proserpina de Bernini, El Pensador de Rodin o El Hombre que Camina de Giacometti. Sin embargo, en el mundo del arte, hay piezas escultóricas que sin llegar a tener una gran importancia histórica, dejan una huella difícil de olvidar, como es el caso de los monumentales cortes de manga con los que algunos artistas dejan clara su opinión ante la sociedad.

 

El Dedo de David Cerny

En el año 2013, David Cerny llevó su sátira política a un nuevo nivel e instaló en medio del río Moldava una escultura de color violeta de aproximadamente 10 metros de altura. La pieza se colocó orientada hacia el despacho del presidente en el Castillo de Praga, y mostraba una mano con el dedo medio desproporcionado y bien estirado.

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Así, el escultor checo hacía uso de la libre expresión y enviaba un evidente mensaje de desprecio a Milos Zeman en vísperas de las elecciones generales.
La obra solo estuvo expuesta unos días, pero a nadie le cabe duda de que durante el tiempo que estuvo flotando sobre el río, al primer ministro no debió apetecerle mucho asomarse a la ventana.

 

L.O.V.E. de Maurizio Cattelan

En septiembre de 2010, la ciudad de Milán se despertó con una nueva escultura presidiendo una de las plazas más emblemáticas de la ciudad, la Piazza degli Affari, donde se encuentra ubicada la Bolsa italiana.
La pieza, una mano de mármol de 11 metros de altura, se caracterizaba por representar un fuerte y venoso corte de mangas. Fue bautizada con el nombre de LOVE y formaba parte de la retrospectiva ‘Contra las ideologías’ que se organizaba aquel año.

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Desde el momento de su instalación, la obra de Maurizio Cattelan sufrió un sinfín de críticas y burlas. Ha sido trasladada tanto por los cambios de gobierno como por las repetidas quejas de los dirigentes responsables de la Bolsa de Milán.

 

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El autor, por su parte, no dice nada al respecto, solo se limita a informar del nombre de la obra y de su significado oficial (-acrónimo de las palabras amor, odio, venganza y eternidad, en italiano-). Aun así, muchos buscan otra explicación al gesto de la mano de Maurizio, ya que resulta muy sospechosa la condición que el autor puso al ayuntamiento antes de donar su escultura a la ciudad: Debe presidir la plaza de la bolsa y no moverse nunca de allí.

 

Get hold of this de Sarah Lucas

En comparación con las esculturas anteriores, esta pieza puede resultar menos llamativa, aunque tampoco es necesario subir siempre a la azotea para tener una buena perspectiva de un mensaje social. 

Sarah Lucas, que se dio a conocer junto al grupo YBAs (Young British Artists) en la exposición Sensation de 1997 en Londres, es una artista cuya obra no es recomendada para menores de edad o para aquellos adultos que no se sientan preparados para enfrentar la cruda realidad de su crítica.

 

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En concreto, esta obra presenta un corte de mangas realizado con cemento y resina, y colocado sobre una caja de cartón. El color no es una casualidad, participa del símbolo feminista creado por la autora. Con él, grita a los cuatro vientos que la feminidad no está reñida con la libertad asociada a lo masculino. La vulgaridad también es femenina, al igual que el sexo libre, beber hasta emborracharse o hablar a gritos soltando tacos y burradas. Es una declaración de principios que acaba con el mito de la mujer ideal del patriarcado del siglo XX, siempre maquillada, disponible, entaconada y encantadora mientras limpia la casa, pone la lavadora y hace la cena.

 

Por Adela M. Sevilla

via David Cerny / Maurizio Cattelan / Sarah Lucas

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