Tres claves de Buckminster Fuller para transformar el mundo

El genio y humanista Bucky Fuller y su legado cósmico: "Cada vida y experiencia personal es un microuniverso".

BuckminsterFuller

 

Es casi imposible etiquetar a Buckminster Fuller, para empezar porque fue expulsado de Harvard antes de obtener un título, y para terminar porque no ejerció una profesión determinada.

Inventó y patentó, pero ninguna de sus aportaciones alcanzó un uso generalizado. Y si bien se le suele presentar como arquitecto debido a su legado más conocido, la cúpula geodésica, en realidad otro la creó antes que él.

Por encima de todo, Buckminster Fuller fue un innovador fuera de lo convencional, y quizá por ello la palabra que mejor lo define es una que en realidad no existe, pero que él empleó para identificar gran parte de su trabajo: Dymaxion.

 

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Richard Buckminster Fuller (12 de julio de 1895 – 1 de julio de 1983), Bucky para sus allegados, debutó temprano como inventor: a los 12 años pergeñó un sistema que permitía remar mirando en el sentido de la marcha del bote

Fuller quería inventar el futuro creando nuevas formas de habitar el cosmos, pues creía que “Cada vida y experiencia personal es un microuniverso“. 

 

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3 claves de Bucky Fuller para actuar en el presente e inventar el futuro: 

 

1. Todo conocimiento debe ser procreativo
No debemos pretender hacernos de conocimiento sólo para mantener una identidad, y menos aún para mantener cierta superioridad sobre otros. El conocimiento es producto del desarrollo humano y, como tal, pertenece a todos. Quien por ciertas determinaciones disponga de mayor conocimiento que otros, debe actuar en consonancia con la responsabilidad social que ello significa. Para Bucky Fuller, eso significaba utilizar el conocimiento para hacer evolucionar a la humanidad.

 

2. Debemos tener la capacidad de soñar
El conocimiento no basta. Si no tenemos la capacidad de soñar e imaginar otras realidades posibles, lo más probable es que nos frustremos en nuestros intentos por transformar el mundo. Bucky Fuller, por ejemplo, tuvo muchos inventos fallidos; el propio domo geodésico fue, en un principio, una estructura inestable y no apta para ser más que una maqueta. No obstante, Fuller no se rindió: no paró de inventar y de ser procreativo durante toda su vida, porque era un soñador empedernido.

 

3. No leamos manifiestos: seamos el manifiesto
Todos sabemos, en mayor o menor medida, que las cosas no marchan muy bien en el mundo. Por eso no basta con señalar lo que está mal (pues todos podemos hacernos una idea al respecto), sino que debemos buscar soluciones de manera pragmática. En una entrevista de 1974, Bucky Fuller asegura que él es sólo “un manifiesto de lo que la evolución está buscando”. Así, más allá de leer manifiestos o elaborarlos, Buckminster Fuller propone que nosotros seamos esos manifiestos, a través de nuestras propias acciones.

Este y muchos otros inventos definen a Buckminster Fuller como un hombre pragmático y al mismo tiempo visionario.

h/t: Ecoosfera

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