La neurociencia recomienda visitar el mar con frecuencia


El año empieza en septiembre. Los buenos própositos, los nuevos hábitos y las revisiones de nuestra rutina llegan con el nuevo curso. No olvidemos incluir entre ellos ver el mar con frecuencia; es bueno para la salud.

Ivana Cajina

Muchos hemos sido los afortunados que en las últimas semanas hemos sentido esa sensación de necesitar poco más para sentirnos bien frente al mar. Pues bien, no es algo que esté solamente en nuestra cabeza, la ciencia apoya la teoría de la existencia de un "espacio azul" que nos provoca, gracias al olor y sonido del agua, esa maravillosa sensación de paz y serenidad.

Joseph Barrientos

Si pasar tiempo al aire libre es necesario y beneficioso tanto para nuestra salud física como mental, los efectos se multiplican cuando vamos a la costa. En definitiva, nuestro cerebro hace que seamos más felices y nos sintamos mejor. Estos son los 4 grandes beneficios de contemplar el mar habitualmente:

1. Reduce el estrés

El agua del mar está lleno de iones negativos, que en realidad, son positivos. Los iones negativos tienen la capacidad de hacernos sentir a gusto, mejorar nuestro humor y ánimo y producirnos bienestar.

Cuando no nos sintamos bien o tengamos sensación de asfixia, un poco de mar nos ayudará, sino a curar, si a mejorar todos nuestros males. Si además tenemos la posibilidad de pegarnos un chapuzón o dar un paseo por la orilla, mejor que mejor.

Joshua Fuller

2. Fomenta la creatividad

Además, el mar es la receta que los neurocientíficos aconsejan para hacer frente a los bloqueos creativos y otros atascos mentales. El espacio azul ayuda a desbloquear la mente para poder abordar los proyectos y problemas de una forma más creativa. La playa nos permite resetear la cabeza, dejar atrás circulos viciosos mentales y ser capaces de contemplar las cosas desde otro punto de vista.

3. Ayuda a reducir la tristeza y la depresión

También proporciona cierto alivio contra los estados de ánimo depresivos. El sonido y ritmo hipnótico de las olas nos puede llevar a un estado meditativo en el que reconectar con nosotros mismos, despejar la mente y sacudirnos sentimientos negativos.

4. Cambia nuestra perspectiva en general

Todo se ve más fácil frente al mar. Las cosas imposibles parecen dejar de serlo cuando contemplamos las olas, relativizamos y nos sentimos más felices. ¿Hay alguna razón más importante que esta? Ya sabemos lo que tenemos que apuntar en nuestra agenda de comienzo de curso.

 Antti Viitala

h/t: Mystical Raven