felicidad

El argumento de Kierkegaard para dejar de compararnos con los demás y ser felices

El ser humano tiende a compararse y actualmente esto es cada vez más pronunciado con las redes sociales, que son una especie de aparadores donde las personas exponen una versión editada de sus vidas y donde cada persona, cada imagen y cada frase están siendo medidas. Y hay pocas cosas que hagan tan amarga la vida y contraigan tanto el espíritu como compararse y sentir envidia o menosprecio por sí mismo.

El cerebro puede entrenarse para alcanzar la felicidad

Hay un sentimiento que es común a todos los mortales y que se ha cumplido en un objetivo vital a alcanzar, en un sueño por cumplir; el deseo de ser feliz es el bien inmaterial más codiciado por todos pero, quizás, andamos algo perdidos en eso de cómo conseguirlo.

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