Virus y ego: El tsunami mental puede convertirse en pandemia

 

A la diseñadora gráfica e ilustradora de origen gallego Marta Domínguez le encanta la intimidad del hogar, los dibujos que le recuerdan a cuando era niña y dibujar todo aquello que quiere recordar.  

En su cuaderno, dibuja lo que observa para reflejarlo en como lo siente y así puede que otros sientan lo mismo que ella. El arte de comunicar sin hablar.

Marta Dominguez comparte con nosotros una estupenda ilustración y un texto, o quizá  sea más acertado decir un texto ilustrado. A propósito de estos días de abatimiento.

 

 

Virus y ego

Un tsunami mental puede convertirse en pandemia. Seguramente este virus continuará hundiendo la economía con daños en el mercado financiero, destruyendo puestos de empleo y poniendo en peligro vidas.

Hace escasas tres semanas, cuando encendía la televisión, el coronavirus ocupaba la segunda sección en nuestros telediarios, mientras grandes lideres políticos de todo el mundo, les contaban a la población que cerrar fronteras, protegería a los ciudadanos. ¿Se estaban equivocando de enemigo?. La naturaleza no conoce de clases, nacionalidades, etnias o dinero.

 

El tsunami mental puede convertirse en pandemiaIlustración de Marta Domínguez

 

He querido reflexionar sobre aquello que no se ve y apenas hace ruido. El curso de nuestra vida se ha roto y esta vez no tiene nada que ver con atentados terroristas o conflictos bélicos. Este trastorno en nuestra vida cotidiana nos obliga a revaluar aquellas cosas en las que creíamos. La reflexión se plantea, ante una situación donde la vida cotidiana se fractura y donde nos vemos obligados a observar nuestro esquema mental y cambiarlo.

La experiencia que estamos teniendo a nivel individual y global no lleva el nombre de coronavirus. Esta experiencia es aleatoria. Y así, bajo el enigma de lo aleatorio, la curva de números varía en un mundo donde todo quiere ser controlado para eliminar así el factor azar. Esta experiencia nos hace tratar con lo que nos aterra; la incertidumbre y lo desconocido.

La libertad que nos otorga un estado de alarma es decidir por nosotros mismos el tomar precauciones. Nuestra libertad hoy no es la misma que hace dos semanas. Sentir miedo es racional, sobretodo si miramos al futuro con hipótesis negativas. Nuestros miedos hacia el fin de una era se vislumbran.

La reflexión radica en aquello que por muchos años hemos tratado de rechazar, o que ni siquiera queremos pensar. Nuestra existencia es muy insignificante, el planeta Tierra al que llamamos hogar, es un préstamo que hoy respira más que nunca.

Quizá no seamos tan importantes como pensábamos y podamos sacar una lección de unidad, prioridades y muchos abrazos a quien más lo necesite ahora.

Como dijo Jean Paul Sartre “Cada cosa que existe nace sin razón, se prolonga por debilidad y muere por casualidad”.

Texto e ilustración, por Marta Domínguez

 

 

 

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