"Nunca ocurre dos veces", un poema sobre la fugacidad de la vida de Wislawa Szymborska

Wislawa Szymborska ganó el Nobel de Literatura en 1996 por su “irónica precisión” al retratar la realidad humana. 

wislawa kim manresa 1200x640
Wislawa Szymborska


Wisława Szymborska
nació en Polonia, en 1923, fue una poeta, ensayista y traductora polaca, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 1996. “Cuando escribo siempre tengo la sensación de que alguien está detrás de mí haciendo muecas. Por eso huyo, todo lo que puedo, de las grandes palabra”, dijo, al recoger el premio de la Academia Sueca.

Su mirada, asertiva y libre de metáforas, la han situado en un sitio privilegiado en los corazones y en las pupilas de los que amamos la poesía.

Los rasgos de su obra es su facultad para desvelar lo insólito a través de los hechos y los fenómenos aparentemente más insignificantes y cotidianos. En realidad, su visión de la sociedad es pesimista y amarga, de modo que los individuos disponen tan sólo de la lucidez y la ironía para afrontar sus dolorosas relaciones con el medio que les determina.

“En esta escuela del mundo ni siendo malos alumnos repetiremos un año, un invierno, un verano. No es el mismo ningún día, no hay dos noches parecidas, igual mirada en los ojos, dos besos que se repitan.” Wislawa Szymborska

 

wislawa szymborska
Wislawa Szymborska
 


Nada ocurre dos veces

Nada ocurre dos veces
y nunca ocurrirá.
Nacimos sin experiencia,
moriremos sin rutina.

Aunque fuéramos los alumnos
más torpes en la escuela del mundo,
nunca más repasaremos
ningún verano o invierno.

Ningún día se repite,
no hay dos noches iguales,
dos besos que dieran lo mismo,
dos miradas en los mismos ojos.

Ayer alguien pronunciaba
tu nombre en mi presencia,
como si de repente cayera
una rosa por la ventana abierta.

Hoy, cuando estamos juntos,
vuelvo la cara hacia el muro.
¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?
¿Es flor? ¿O tal vez piedra?

¿Y por qué tú, mala hora,
te enredas en un miedo inútil?
Eres, pues estás pasando,
pasarás —es bello esto.

Sonrientes, abrazados,
intentemos encontrarnos,
aunque seamos distintos
como dos gotas de agua.

 

Por 

 

Cultura Inquieta logo