Jorge (Ilegales): “Venderse es una puta mierda, la obligación de los artistas es transgredir”

Cultura Inquieta charla en exclusiva con Jorge Martínez, cantante y fundador de Ilegales, en una entrevista en la que nos muestra que es una persona sin pelos en la lengua, sin miedo al qué dirán, y que será así por siempre.


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Ser irreverentes, indomables y provocadores ha sido siempre el sino de Ilegales. Su rock indómito sirvió de ejemplo para multitud de grupos de los 80 y los 90 y, tras un parón, los asturianos han vuelto a escena dando muestra de que no han perdido ni un ápice de su poderío y su mala leche. Charlamos con Jorge sobre música, política, los ochenta y sus planes de futuro, antes de que nos visiten en el próximo Festival Cultura Inquieta el día 6 de Julio.

 

Cartel ILEGALES

 

CI: Comencemos hablando del presente. En 2015 presentasteis vuestro último disco, La Vida Es Fuego, y desde entonces habéis estado de gira presentándolo. ¿En qué andan metidos ahora mismo Jorge Martínez e Ilegales?

En este momento estoy creando canciones nuevas, componiéndolas para presentárselas luego al grupo, algo que me produce una gran ilusión y excitación. Ahora mismo estoy muy volcado con ellas porque las canciones cuando llegan, cuando te surge la inspiración, hay que prestarles mucha atención porque si no puede que se vayan y no vuelvan nunca. Sí el manantial da agua hay que recogerla, y esperamos poder sacar un nuevo disco dentro de poco. 

 

CI: Este disco llegó tras un paréntesis de casi cinco años en el que el grupo pareció disolverse. ¿Qué ocurrió, por que decidísteis parar?

El parón se dió en un momento en el que no teníamos canciones nuevas, nada nuevo que ofrecer, y a mi me repugna vivir de las rentas. Sólo en el momento en el que empezaron a surgir canciones nuevas fue el momento en el que cogí el teléfono y llamé a los miembros del grupo para reunirnos. 

 

CI: Ahora han pasado ya dos años desde este disco y vuestro regreso, un tiempo suficiente para valorar si hay funcionado o no. ¿Qué conclusiones sacáis, estáis contentos con los resultados?

Sí, yo creo que es un gran disco. Tenemos más canciones que quedaron fuera del disco que probablemente eran más experimentales y que puede que incluso tuviesen más calidad que las que salieron en el disco, pero elegimos las canciones más frescas porque se trataba de un reencuentro después de 5 años y no queríamos romper la línea de Ilegales. Queríamos canciones que mantuviesen los tics de Ilegales, que se tratase como una celebración. No obstante, hay canciones muy buenas en este disco a mi parecer. 

 

 

CI: Y en cuanto al público, ¿Han sido capaces Ilegales de mantener su público fiel de toda la vida y conseguir al mismo tiempo nuevos seguidores?

La gira ha funcionado muy bien la verdad. Ha sido dura y ha tenido muchas cosas en contra pero ha ido muy bien. Además hemos ampliado el equipo de trabajo, ahora somos  doce personas, lo que nos ha hecho ganar en contundencia, porque lo de tocar en pequeñas capillas del rock está bien por una temporada, pero lo que nos gusta y queremos es ir a reventar las grandes catedrales del rock&roll. Tenemos un público fiel desde hace mucho años pero además se ha ido renovando, en el último concierto en Altea estuve hablando con un chaval de veinte años y me dí cuenta de que nuestro rock también gusta a las nuevas generaciones.

 

CI: A lo largo de tu carrera siempre has tenido desencuentros con las discográficas, especialmente con las multinacionales, hasta que decidiste crear la tuya propia (La casa del Misterio). ¿Qué tal ha sido la experiencia de hacerse autónomo, ya va a ser siempre así para Ilegales?

Para mí los cambios son necesarios, lo malo es anquilosarse y hacer que las cosas sean para siempre, y de momento esta primera experiencia nos ha ido bien, me llevo bien conmigo mismo trabajando. Aunque si llegase una gran discográfica no lo vería con malos ojos, hay que tener la facilidad de ser flexible, las cosas rígidas se rompen con facilidad, pero de momento nos está yendo bien así. 

 

CI: Ahora hagamos un ejercicio de memoria: echemos un vistazo al pasado y recordemos algunas de vuestras antiguas canciones para ver como se han adaptado al presente. Comencemos por "Europa ha muerto", ¿Sigues pensando que la UE está abocada al fracaso?

Tal como se planteó después del tratado de Maastrich no había que ser un adivino para predecir que iba a haber muchos problemas, y así ha sido. El problema es que no hay vuelta atrás; ya es malo coger una patera para atravesar un mar pero peor es abandonarla a mitad de trayecto, así que ahora ya no nos queda otra más que seguir por este camino hasta ver a donde nos lleva. Pero ojalá España pueda empezar a influir un poco más en lo que ocurre en Europa y así dejaría de ser una Unión creada a imagen y semejanza de unos pocos. Igual sería bueno que los países del sur (Italia, Portugal, incluso Francia, etc) nos uniéramos para coger más fuerza.

 

 

 CI: Y qué hay sobre la canción "Soy un macarra". ¿Sigues siendo un macarra o la edad te ha hecho apaciguarte?

(risas) En realidad yo nunca he sido un macarra, aunque he sabido defenderme cuando la situación lo requería, claro. Pero realmente la canción habla de mirarse en el espejo y reconocerse en él, algo que puede suponer un ejercicio peligroso porque puede que no te guste lo que ves.

 

CI: Por último, en "Tiempos nuevos Tiempos salvajes" criticabas el conformismo y la dejadez ante ciertas situaciones o injusticias. ¿Crees que esto ha cambiado y que la gente está más concienciada para cambiar o cada vez estamos más acomodados?

La mansedumbre es altamente peligrosa, si no luchas te matas. Nos hemos permitido un conformismo con el que hemos llegado a consentir una ley mordaza y se nos ha tomado por gilipollas. Las libertades se contraen cuando los artistas nos hacemos bienpensantes y queremos caer bien a todo el mundo y no decimos cosas que hay decir. Eso de venderse para tener más proyección es una puta mierda, nuestra obligación es transgredir y no lo hemos hecho bien.

 

CI: Ahora una pregunta de las que pican, ¿Qué te gustan menos, los hippies, los de la movida madrileña o los nuevos pijos?

(risas) Seguro que entre ellos hay buenas criaturas y hay verdaderos hijos de puta, pero vaya tres colectivos!. En ese bar no entro, me voy al bar de enfrente (risas).

 

 

CI: Volviendo a la música, en tu música siempre ha predominado el rock, el punk, toques de ska e incluso de música Oi!. Y sin embargo parece que estos géneros han perdido fuerza ahora frente al pop o electrónica. ¿Te gusta cómo suena la música de ahora?

Si, me interesa todo, en su momento el punk llegó a interesarme seriamente, había cosas muy buenas, pero ahora también escucho blues, jazz, rock, grunge,... Sigue habiendo música buena, pero es laborioso encontrarla. El problema ahora son los músicos sin vocación, gente que no les importa nada el arte, se ponen a tocar una guitarra o una batería sin tener pasión por la música, pero como tienen buenos contactos para mover su “producto” (como ellos lo llaman) pues consiguen llegar al público y acaban ocupando los medios.

 

CI: Hablando de punk, fuiste testigo del auge del Punk Radical Vasco. Cómo recuerdas aquella época?

Aunque me divertían muchas cosas me parecía un poco ingenuo, muy panfletista, con un catecismo que se repetía, por lo que yo preferí ir por otra calle. Reconozco sus valores, que los tiene y me gustan, pero creo que pecó de eso. 

 

CI: ¿Que fue entonces para ti lo más aprovechable de aquella época en la música?

La nueva ola, que muchos llamaban La movida Madrileña pero que no fue así, porque yo vi que ocurría en muchos lugares. Yo no estaba anclado a mi tierra como otros, intentábamos movernos por todo el país y pudimos ver lo que estaba pasando. Pudimos ver que en El País Vasco se generaba un rock radical vasco que tuvo su fuerza; en Galicia se hizo un rock con un sentir muy gallego; Los Cardiacos en León; el rock andaluz de los setenta con Triana o Alameda; en Cataluña había mods y rockers aunque desde la Administración se potenciaba esa basura del rock Laietano que era insufrible; en Levante era música de baile para maricones y en Asturias estábamos nosotros y poco más. 

 

 

CI: Es evidente que siempre te ha gustado provocar con tu música (canciones como “Heil Hitler” y “Eres una puta” lo demuestran). ¿Crees que la música de protesta, de conciencia, ha pasado de moda?

Sí, fueron canciones hechas para provocar, los hippies se habían convertido en un colectivo que practicaba todo lo que habían criticado, retrógrados, dogmáticos y encima ocupaban puestos de importancia en la política. E hice la canción para molestarles, y claro, entraron rápidamente al trapo porque son un colectivo bastante estúpido. Y en cuanto a la pregunta el gran error fue antes, cuando se llega a la idealizada democracia, porque los artistas, especialmente los cantautores, dejaron la canción protesta para hacer anodinas canciones de amor. Creen que ya no tiene ningún sentido la lucha porque ya han alcanzado las libertades y eso es mentira. Se habían alcanzado unas pequeñas migajas, un punto de partida, pero aún quedaba mucho por hacer y desaprovechó totalmente la oportunidad. 

Lo bueno es que ahora la gente es más desconfiada, y hacen bien, es bueno que nuestros hijos desconfíen. Porque hemos creado una nación de pobres donde nuestros talentos se tienen que ir fuera a hacer ricos a otros países, mientras que aquí los señoritos de siempre hacen lo imposible por seguir manteniendo su cortijo. Menos mal que el colectivo judicial, del que siempre he desconfiado y del que estuve a punto de formar parte (comencé la carrera de Derecho), está salvando la situación en estos momentos, persiguiendo por fin a unos políticos que nos han robado de una manera obscena y descarada.

 

No le falta razón, don Jorge. Y para despedirnos queríamos preguntarle por el documental "Mi vida entre las hormigas", ¿Qué tal va este proyecto, cuando podremos verlo?

Ha quedado muy bien, resume nuestro último año y pico de gira desde que volvimos. Hay dos documentales, uno el que reciben los participantes que invirtieron en el crowfounding (3 capitulos de 45minutos) y otro que se va a exponer en cines y festivales (que durá 150 minutos). Chema Mera y Juan Moya lo han montado de tal manera que mantiene la tensión hasta el final y consigue que la gente pase por distintos estados de ánimo mientras transcurre. Lo bueno que tiene es que no es un publirreportaje, tiene momentos duros y por eso merece la pena verlo, es muy natural e impactante. Y espero que podamos presentarlo antes de que llegue verano.

 

 

 

Ilegales actuarán en el próximo Festival Cultura Inquieta. Será el jueves 6 de julio en Getafe, Madrid.

Menores de 12 años, entrada gratuita

+ info y ENTRADAS aquí.   

PROGRAMA COMPLETO DEL FESTIVAL aquí

 

ILEGALES: Web|Facebook

Por Allfonso Gil Royo

Cultura Inquieta charla en exclusiva con Jorge Martínez, cantante y fundador de Ilegales, en una entrevista en la que nos muestra que es una persona sin pelos en la lengua, sin miedo al qué dirán, y que será así por siempre.



Ser irreverentes, indomables y provocadores ha sido siempre el sino de Ilegales. Su rock indómito sirvió de ejemplo para multitud de grupos de los 80 y los 90 y, tras un parón, los asturianos han vuelto a escena dando muestra de que no han perdido ni un ápice de su poderío y su mala leche. Charlamos con Jorge sobre música, política, los ochenta y sus planes de futuro, antes de que nos visiten en el próximo festival Cultura Inquieta el día 6 de Julio.



CI: Comencemos hablando del presente. En 2015 presentasteis vuestro último disco, La Vida Es Fuego, y desde entonces habéis estado de gira presentándolo. ¿En qué andan metidos ahora mismo Jorge Martínez e Ilegales?

En este momento estoy creando canciones nuevas, componiéndolas para presentárselas luego al grupo, algo que me produce una gran ilusión y excitación. Ahora mismo estoy muy volcado con ellas porque las canciones cuando llegan, cuando te surge la inspiración, hay que prestarles mucha atención porque si no puede que se vayan y no vuelvan nunca. Sí el manantial da agua hay que recogerla, y esperamos poder sacar un nuevo disco dentro de poco.



CI: Este disco llegó tras un paréntesis de casi cinco años en el que el grupo pareció disolverse. ¿Qué ocurrió, por que decidísteis parar?

El parón se dió en un momento en el que no teníamos canciones nuevas, nada nuevo que ofrecer, y a mi me repugna vivir de las rentas. Sólo en el momento en el que empezaron a surgir canciones nuevas fue el momento en el que cogí el teléfono y llamé a los miembros del grupo para reunirnos.



CI: Ahora han pasado ya dos años desde este disco y vuestro regreso, un tiempo suficiente para valorar si hay funcionado o no. ¿Qué conclusiones sacáis, estáis contentos con los resultados?

Sí, yo creo que es un gran disco. Tenemos más canciones que quedaron fuera del disco que probablemente eran más experimentales y que puede que incluso tuviesen más calidad que las que salieron en el disco, pero elegimos las canciones más frescas porque se trataba de un reencuentro después de 5 años y no queríamos romper la línea de Ilegales. Queríamos canciones que mantuviesen los tics de Ilegales, que se tratase como una celebración. No obstante, hay canciones muy buenas en este disco a mi parecer.



CI: Y en cuanto al público, ¿Han sido capaces Ilegales de mantener su público fiel de toda la vida y conseguir al mismo timepo nuevos seguidores?

Ha funcionado muy bien la verdad. Ha sido dura y ha tenido muchas cosas en contra pero ha ido muy bien. Además hemos ampliado el equipo de trabajo, ahora somos doce personas, lo que nos ha hecho ganar en contundencia, porque lo de tocar en pequeñas capillas del rock está bien por una temporada, pero lo que nos gusta y queremos es ir a reventar las grandes catedrales del rock&roll. Tenemos un público fiel desde hace mucho años pero además se ha ido renovando, en el último concierto en Altea estuve hablando con un chaval de veinte años y me dí cuenta de que nuestro rock también gusta a las nuevas generaciones.



CI: A lo largo de tu carrera siempre has tenido desencuentros con las discográficas, especialmente con las multinacionales, hasta que decidiste crear la tuya propia (La casa del Misterio). ¿Qué tal ha sido la experiencia de hacerse autónomo, ya va a ser siempre así para Ilegales?

Para mí los cambios son necesarios, lo malo es anquilosarse y hacer que las cosas sean para siempre, y de momento esta primera experiencia nos ha ido bien, me llevo bien conmigo mismo trabajando. Aunque si llegase una gran discográfica no lo vería con malos ojos, hay que tener la facilidad de ser flexible, las cosas rígidas se rompen con facilidad, pero de momento nos está yendo bien así.



CI: Ahora hagamos un ejercicio de memoria: echemos un vistazo al pasado y recordemos algunos de vuestras antiguas canciones para ver como se han adaptado al presente. Comencemos por "Europa ha muerto", ¿Sigues pensando que la UE está abocada al fracaso?

Tal como se planteó después del tratado de Maastrich no había que ser un adivino para predecir que iba a haber muchos problemas, y así ha sido. El problema es que no hay vuelta atrás; ya es malo coger una patera para atravesar un mar pero peor es abandonarla a mitad de trayecto, así que ahora ya no nos queda otra más que seguir por este camino hasta ver a donde nos lleva. Pero ojalá España pueda empezar a influir un poco más en lo que ocurre en Europa y así dejaría de ser una Unión creada a imagen y semejanza de unos pocos. Igual sería bueno que los países del sur (Italia, Portugal, incluso Francia, etc) nos uniéramos para coger más fuerza.



CI: Y qué hay sobre la canción "Soy un macarra". ¿Sigues siendo un macarra o la edad te ha hecho apaciguarte?

(risas) En realidad yo nunca he sido un macarra, aunque he sabido defenderme cuando la situación lo requería, claro. Pero realmente la canción habla de mirarse en el espejo y reconocerse en él, algo que puede suponer un ejercicio peligroso porque puede que no te guste lo que ves.



CI: Por último, en "Tiempos nuevos Tiempos salvajes" criticabas el conformismo y la dejadez ante ciertas situaciones o injusticias. ¿Crees que esto ha cambiado y que la gente está más concienciada para cambiar o cada vez estamos más acomodados?

La mansedumbre es altamente peligrosa, si no luchas te matas. Nos hemos permitido un conformismo con el que hemos llegado a consentir una ley mordaza y se nos ha tomado por gilipollas. Las libertades se contraen cuando los artistas nos hacemos bienpensantes y queremos caer bien a todo el mundo y no decimos cosas que hay decir. Eso de venderse para tener más proyección es una puta mierda, nuestra obligación es transgredir y no lo hemos hecho bien.



CI: Ahora una pregunta de las que pican, ¿Qué te gustan menos, los hippies, los de la movida madrileña o los nuevos pijos?

(risas) Seguro que entre ellos hay buenas criaturas y hay verdaderos hijos de puta, pero vaya tres colectivos!. En ese bar no entro, me voy al bar de enfrente (risas).

 

CI: Volviendo a la música, en tu música siempre ha predominado el rock, el punk, toques de ska e incluso de música Oi!. Y sin embargo parece que estos géneros han perdido fuerza ahora frente al pop o electrónica. ¿Te gusta cómo suena la música de ahora?

Si, me interesa todo, en su momento el punk llegó a interesarme seriamente, había cosas muy buenas, pero ahora también escucho blues, jazz, rock, grunge,... Sigue habiendo música buena, pero es laborioso encontrarla. El problema ahora son los músicos sin vocación, gente que no les importa nada el arte, se ponen a tocar una guitarra o una batería sin tener pasión por la música, pero como tienen buenos contactos para mover su “producto” (como ellos lo llaman) pues consiguen llegar al público y acaban ocupando los medios.



CI: Hablando de punk, fuiste testigo del auge del Punk Radical Vasco. Cómo recuerdas aquella época?

Aunque me divertían muchas cosas me parecía un poco ingenuo, muy panfletista, con un catecismo que se repetía, por lo que yo preferí ir por otra calle. Reconozco sus valores, que los tiene y me gustan, pero creo que pecó de eso.



CI: ¿Que fue entonces para ti lo más aprovechable de aquella época en la música?

La nueva ola, que muchos llamaban La movida Madrileña pero que no fue así, porque yo vi que ocurría en muchos lugares. Yo no estaba anclado a mi tierra como otros, intentábamos movernos por todo el país y pudimos ver lo que estaba pasando. Pudimos ver que en El País Vasco se generaba un rock radical vasco que tuvo su fuerza; en Galicia se hizo un rock con un sentir muy gallego; Los Cardiacos en León; el rock andaluz de los setenta con Triana o Alameda; en Cataluña había mods y rockers aunque desde la Administración se potenciaba esa basura del rock Laietano que era insufrible; en Levante era música de baile para maricones y en Asturias estábamos nosotros y poco más.



CI: Es evidente que siempre te ha gustado provocar con tu música (canciones como “Heil Hitler” y “Eres una puta” lo demuestran). ¿Crees que la música de protesta, de conciencia, ha pasado de moda?

Sí, fueron canciones hechas para provocar, los hippies se habían convertido en un colectivo que practicaba todo lo que habían criticado, retrógrados, dogmáticos y encima ocupaban puestos de importancia en la política. E hice la canción para molestarles, y claro, entraron rápidamente al trapo porque son un colectivo bastante estúpido. Y en cuanto a la pregunta el gran error fue antes, cuando se llega a la idealizada democracia, porque los artistas, especialmente los cantautores, dejaron la canción protesta para hacer anodinas canciones de amor. Creen que ya no tiene ningún sentido la lucha porque ya han alcanzado las libertades y eso es mentira. Se habían alcanzado unas pequeñas migajas, un punto de partida, pero aún quedaba mucho por hacer y desaprovechó totalmente la oportunidad.

Lo bueno es que ahora la gente es más desconfiada, y hacen bien, es bueno que nuestros hijos desconfíen. Porque hemos creado una nación de pobres donde nuestros talentos se tienen que ir fuera a hacer ricos a otros países, mientras que aquí los señoritos de siempre hacen lo imposible por seguir manteniendo su cortijo. Menos mal que el colectivo judicial, del que siempre he desconfiado y del que estuve a punto de formar parte (comencé la carrera de Derecho), está salvando la situación en estos momentos, persiguiendo por fin a unos políticos que nos han robado de una manera obscena y descarada.



No le falta razón, don Jorge. Y para despedirnos queríamos preguntarle por el documental "Mi vida entre las hormigas", ¿Qué tal va este proyecto, cuando podremos verlo?

Ha quedado muy bien, resume nuestro último año y pico de gira desde que volvimos. Hay dos documentales, uno el que reciben los participantes que invirtieron en el crowfounding (3 capitulos de 45minutos) y otro que se va a exponer en cines y festivales (que durá 150 minutos). Chema Mera y Juan Moya lo han montado de tal manera que mantiene la tensión hasta el final y consigue que la gente pase por distintos estados de ánimo mientras transcurre. Lo bueno que tiene es que no es un publirreportaje, tiene momentos duros y por eso merece la pena verlo, es muy natural e impactante. Y espero que podamos presentarlo antes de que llegue verano.

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