Hoy más que nunca, que suene muy alto el sonido "Madchester"

Nos hemos despertado con el corazón encogido por culpa del terror y de la sinrazón. No podíamos evitar hacer un homenaje a la ciudad de Manchester de la mejor manera que sabemos, que es a través de la música y del espíritu que ésta ha destacado siempre en el corazón de cada uno de los habitantes de la ciudad del norte de Inglaterra.

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Llegaban los años 80 a su fin y se daba con ímpetu renovado la bienvenida a los 90, cuando se gestaba en Manchester un movimiento musical alternativo que abanderó el nombre de un EP grabado por los Happy Mondays en 1989: Madchester Rave On (Hallelujah). También conocido como Sonido Manchester o Baggy.  El movimiento venía cargado de rock psicodélico, indie y de música de baile.

 

 

La New Wave había sido el caldo de cultivo años antes con bandas autóctonas como los Smiths, New Order y The Fall y ¡cómo no! con Joy Division y los posteriores New Order, Talking Heads, James, Pere Ubú, The Mock Turtles o Inspiral Carpets entre otros, además con sellos como Factory Records.  

En esa época, la discoteca Haçienda, propiedad de Tony Wilson, fue uno de los mayores catalizadores del espíritu musical distintivo de la ciudad. Durante sus primeros años de vida, pinchaban música indie, pero gradualmente comenzaron a poner más música disco, hip hop y electrónica.

 

 

En octubre del 88,  los Stone Roses publicaron el single "Elephant Stone" producido por Peter Hook de New Order. También ese mismo mes, Happy Mondays publicó el sencillo "Wrote for Luck", al que seguiría el álbum Bummed, publicado en noviembre y producido por Martin Hannett, el mítico productor de Joy Division.

Happy Mondays, Stone Roses e Inspiral Carpets producían música independiente inspirada en los sesenta. Las tres principales bandas de la escena emergente tenían influencias del dance, en especial del funk de los años 70, con líneas de bajo, disco y guitarras wah-wah que añadían a la música indie. 

 

 

 

 

Así, poco a poco, Manchester se convirtió en un paraíso para los soulboys, weekenders, ravers, casuals que bailaban en clubes como la Hacienda, llevando consigo el sol del sur, en el gris y lluvioso Manchester. Psicodelia, libertad, baile y corazones sincronizados a golpe de decibelios en la pista de baile. Así queremos que vuelva a brillar Manchester, con la música como símbolo de amor y libertad más fuerte que nunca.

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