El Liceu de Barcelona ofrece un concierto insólito con 2.292 plantas como únicas espectadoras

“Señoras y señores, el concierto dará comienzo en cinco minutos”, ha anunciado por megafonía mientras las 2.292 plantas que asistían al evento habían ocupado ya sus asientos.

 

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Se encienden las luces, se levanta el telón y un cuarteto de cuerda empieza a tocar en el escenario. La normalidad parece haber vuelto al Gran Teatro Liceu de Barcelona si no fuera por sus butacas, ocupadas con 2.292 plantas. Una nueva normalidad provisional.

Después de meses en silencio, el emblemático teatro de ópera decidió retomar el lunes (22.06.2020) su actividad con una metáfora de los últimos meses de confinamiento en los que la naturaleza recuperó terreno al ser humano. Es, ante todo, una acción artística con un mensaje ecologista. 

Y probablemente la sensible música de Puccini, Crisantemi, una pieza de seis minutos apenas, las ha emocionado igualmente, sin que el oído humano pudiera apercibirse. Como tampoco son audibles sus gritos de dolor cuando sufren.

 

El artista Eugenio Ampudia inicia la actividad en el Liceu con un concierto para 2.292 plantas

 

 

Según relata Víctor Garcia de Gomar, director artístico del Liceu, el talento de Eugenio Ampudia le ha estimulado hacia nuevos horizontes con los que ahora nos sorprende e interpela. Su testimonio profundiza en el contexto actual y a la vez proyecta su carga emocional e intelectual en la esfera del compromiso colectivo.

En esta acción en el Liceu plantea muchas preguntas sobre el traje absurdo que lleva la condición humana durante este confinamiento: un público privado de la posibilidad de ser público.

De su observación del mundo como objeto, nace una propuesta innovadora que lleva su constante identidad de creador. Desde su resistencia a vencer las convenciones y los gestos reiterados, aquí también nos llevan a mirar cómo nos relacionamos con el espacio y a desvelar la propia memoria de esos lugares. Repensando el mundo y sus contracciones, nos sorprende con el Concierto para el Bioceno. Un concierto que se perfecciona con la participación del Reino vegetal, mientras el hombre es espectador de la crónica social del mismo.

El Liceu, en su sendero de presentar un auténtico diálogo entre el espacio y los artistas visuales se sitúa como mediador: un prescriptor de felicidad, de reflexión y a veces de sutiles metáforas que nos devuelven una sonrisa.

 

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“En un momento en el que una parte importante de la humanidad se ha confinado en espacios acotados y se ha visto forzada a renunciar a la movilidad, la naturaleza ha avanzado para ocupar los espacios que le hemos arrebatado. Lo ha hecho con su cadencia propia, apenas asomando de nuevo, con su paciente ciclo biológico. ¿Se puede ampliar el concepto empatía hasta llevarlo a la relación con otras especies? Comencemos por el arte y la música. En un gran teatro. Invitando a la naturaleza”.

-Eugenio Ampudia, artista.

 

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“Esta propuesta se enmarca en línea con las prácticas artísticas que buscan aunar ética y estética ecológica para avanzar hacia nuevas alianzas entre entidades humanas y no humanas, que reconocen la importancia crítica de las dependencias entre especies como el único camino posible hacia una nueva era de verdadero compromiso ecosocial”.

-Blanca de la Torre, comisaria.

 

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Liceu Barcelona: Web

 

 

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