Nada Surf, Zahara y Maga también se suman a la increíble fiesta-homenaje a Niños Mutantes

Para quitar el hipo la pléyade de bandas indie españolas que se han unido para celebrar a sus compañeros Niños Mutantes. Lo más granado de la escena: Lori Meyers, Russian Red, Nada Surf, Zahara, Sidonie, Fernando Alfaro, Neuman, Ricardo Vicente, Pasajero, Igloo, La Habitación Roja, Maga, Havalina, Napoleón Solo, Dorian, Second, Carlos Sadness, Rufus T. Firefly, Julio de la Rosa, Helena Goch, Trèpat etc. La escena indie española, entusiasmada con el homenaje a Niños Mutantes.

Ninos Mutantes

Niños Mutantes

Mutanciones, el disco homenaje a Niños Mutantes, es ya un hito en la escena indie española. Las tres últimas incorporaciones al apabullante listado de bandas son Nada Surf, Zahara y Maga. Recordad que ya estaban  Russian Red, Lori Meyers, Fernando Alfaro, NeumanRicardo Vicente, PasajeroIgloo, La Habitación Roja, Napoleón Solo, Dorian y Second, Carlos Sadness, Rufus T. Firefly y Julio de la Rosa y Helena Goch, Sidonie, Havalina y Trèpat.

El increíble homenaje verá su cénit con un concierto muy especial en Madrid, el próximo 16 de abril en La Riviera. Os avisamos que las entradas están prácticamente agotadas.

En esta serie de artículos, Cultura Inquieta se hace eco de este ejemplar gesto que la música independiente española tiene hacia una de sus bandas más admiradas y queridas. Y amplificamos la voz de Niños Mutantes, quienes nos comparten aquí su gratitud a cada una de las bandas. Una colección de emotivos testimonios, de historias de amistad y de respeto.

Nada Surf

Nada Surf

Niños Mutantes, sobre Nada Surf:

A ver. Imaginad que tenéis un grupo. Que lleváis 20 años tocando. Que tenéis la impresión de seguir creciendo siempre. Como músicos. Haciendo canciones. Viendo a cada vez más público en los conciertos. Qué suerte, ¿verdad?
Sigamos. Resulta que un día os dan una sorpresa muy grande. Más de 20 grupos han grabado versiones de tu grupo. Y tú no te habías enterado de nada. Y te encuentras con que gente a la que admiras, gente a la que quieres y gente que no conocías pero que tiene un talento enorme han hecho suyas tus canciones. No se puede tener más suerte, ¿cierto?
Pues ahora ponte en lo siguiente. Cuando tu corazón ya se había tranquilizado del sobresalto de las versiones, resulta que te dan una última sorpresa. NADA SURF han hecho una versión de una de tus canciones. ¿Te lo crees?
No puede ser verdad. Es una broma.
Nosotros hemos tenido que creérnoslo. Recién aterrizados después de llevar un mes flotando por la emoción de recibir tanto cariño, estamos otra vez en órbita. Nos van a matar. De alegría, claro.
Como todos los de nuestra generación, nos quedamos enganchados a Nada Surf con el “Popular”, que irrumpió como un tsunami en las radios del 94 y del 95. Y luego el “Proximity Effect” nos hizo polvo, especialmente con una canción tan increíblemente bella como “80 windows”. Siempre han sido perfectos. Sus canciones, sus coros, su pegada. Directos al corazón.
Hemos tenido la suerte de verlos varias veces en directo, y son el ejemplo perfecto de un grupo profesional pero que a la vez siente la música con pasión y la transmiten derrochando energía. Una vez en Aranda, en una fiesta pre-Sonorama, pudimos comprobarlo muy de cerca teloneándolos. Dimos un poco el espectáculo en camerinos. Empezamos a hacer percusión flamenca golpeando unas mesas. Debieron de asustarse y se asomaron a ver qué pasaba. Estuvimos hablando un rato. En vez de cabrearse, se vinieron a tomar una copa.
Nos llevamos una sorpresa. Nos conocían, y nos escuchaban. Alguno de ellos (no recuerdo cuál) tuvo una novia austríaca de Erasmus en Granada que empezó a oír Niños Mutantes y se los puso a los Nada Surf. Increíble, pero cierto.
Y ahora esto.
Matthew, uno de los mejores cantantes que existen, canta una canción como “Barronal”, que es un testamento explícito. No soy una persona valiente, así que aún no me explico cómo dejé mi última voluntad en una canción. Encontré un sitio en el mundo en el que me gustaría quedarme para siempre, por la paz que allí he encontrado en cualquier situación. Me siento afortunado, no sólo en la música. No puedo quejarme de casi nada. Pero todos llevamos nuestras mochilas de mierda, nuestras noches de insomnio, nuestras cicatrices. Barronal es el territorio en el que mis penas se diluyen en la inmensidad de un mar transparente, en los restos de los volcanes, en las formas que los milenios dejan en las rocas castigadas por el sol, el viento, las olas y las erupciones. Ante eso, te haces pequeño, y, a la vez, te haces grande, porque formas parte de todo. No hace falta pensar, se entiende respirando, te entra por los poros.
Matthew canta “Barronal”. Me encantaría llevarlo a mi playa y hablar un poco de la vida, tiene que ser un buen tío, es imposible que con esas canciones y esa voz no haya detrás alguien sensible a un lugar tan puro.
En fin.
Gracias.
A todos los que han participado en MUTANCIONES.
A Josiño Carballo, que ha tramado todo esto en la sombra y que nos quiere tanto. Nunca tendremos palabras para dar las gracias por este regalo.

El 16 de abril intentaremos celebrarlo por todo lo alto en La Riviera.

MUTANCIONES. Barronal, por Nada Surf

 

 

 

Zahara

Zahara

Niños Mutantes, sobre Zahara:

Cuando hace ocho años me enteré de que iba a tener una hija, una vez superado el susto del hecho de ser padre por primera vez, decidí que tenía que hacerle una canción. Estábamos haciendo ‘Todo es el Momento’ y Migue Haro tenía una melodía que me encantaba, me hipnotizaba más bien; y andábamos montando la estructura instrumental mientras Juan y Migue trabajaban la melodía una y otra vez. En uno de esos ensayos me la pedí: –Chicos, estoy haciendo una letra a esta canción-. –Adelante-, fue la respuesta de Migue y Juan. La melodía me hipnotizaba porque siempre me ha sonado a una especie de nana y cuando mi hija era bebé se la tarareaba para dormirla; y claro, funcionaba.

Juro no haber comentado nunca con Zahara esta cuestión, así que se pueden imaginar la sorpresa al escuchar su versión. Primero por escoger Daniela, cosa que como padre me pone más ancho que a un armario empotrado. Que una de las mejores voces del país cante la canción de tu hija no pasa todos los días (mi hija, por cierto,  está encantada de que una chica tan guapa le cante sólo a ella. Lo de pensar en plural los niños lo llevan regular). Y segundo, porque la ha convertido en una nana de verdad, desprendiéndola de todo el armazón instrumental que nosotros le dimos y dejándola en lo que era al principio, una melodía turbadora y emotiva cantada por Migue a la guitarra y que me encogía el corazón. Ahora mi corazón no puede encogerse más al escucharla en las cuerdas vocales de la femme terrible del pop español, nuestra querida hermana pequeña que se ha hecho mayor. La letra es una declaración de intenciones para que mis hijos (sí, Bruno nació dos años después y ahora es un lío de muerte explicarle porqué la canción se llama sólo Daniela) supieran que siempre voy a estar aquí para protegerlos. A partir de ahora Daniela y Bruno tienen una nueva madrina, un hada buena que les susurra al oído su canción. El hada Zahara, pero en vez de varita tiene una guitarra. Si tienen hijos, no duden en ponérsela para dormirlos. Su voz de cristal los dormirá.

MUTANCIONES. Daniela, por Zahara

 

 

Maga

Maga

Niños Mutantes, sobre Maga:

A finales del siglo XX no existían apenas los festivales de verano. Si querías ver un concierto en los meses en que el calor aprieta, había que tirar de carretera y ventanilla abierta. Tenías que buscar en fiestas de pueblos modernos con conciertos de rock o rastrear por no se sabe qué medios (tampoco había internet) lo que había en las terrazas y discotecas de verano. Confiar en chivatazos que te podían costar una hora de carretera para luego encontrar un bar de pueblo sin rastro de una banda en un escenario.

Había un concierto de un grupo sevillano llamado Supertube en Dílar, el pueblo de la familia de Migue Mutante, al pie de Sierra Nevada. El escenario era precario, entre chopos que se perdían en el cielo negro.

Éramos cuatro gatos. Seguro que cualquiera de los otros tres gatos recuerda la impresión que causaba el guitarrista de Supertube. El tío llevaba una cabeza con rizos por todas partes, tipo Maradona. Con la guitarra tenía una clase espectacular y, además, usaba un minimoog, el primero que vi en mi vida.

Me gustaron Supertube, les compré el disco y lo escuché mucho. Pero eran un grupo muy indie, de cuando el indie era indie. Y se diluyeron.

Pero Miguel Rivera, el guitarrista, no iba a diluirse.

En 2002 quedamos conmocionados con el debut de Maga. Debe de ser uno de los discos nacionales que más veces he escuchado. El guitarrista de Supertube resulta que también cantaba. Y cómo cantaba. Hay gente que entona bien, gente que tiene personalidad, y luego están los fuera de serie que crean un estilo propio y son reconocibles a miles de kilómetros. Y que son imitados hasta la saciedad. Imitados incluso por “grandes figuras”.

Las canciones de Maga son intensas, son emocionantes, están bien construidas, mezclan los bajos mágicos y melódicos de Javi (un McCartney del Guadalquivir) con guitarras cubistas y teclados que suenan a cajas de música de juguete. Y, siempre, por encima de todo, está la voz de Miguel haciendo laberintos con salida y esquinas abiertas, dejando palabras de poesía con mayúsculas.

Las veces que coincidimos con Maga tocando en los primeros años dosmiles nos quedamos con la boca abierta. Recuerdo especialmente una en un sitio del interior de Mallorca. Pequeño, lleno de creyentes. Maga eran hipnóticos. Era una suerte estar en ese lugar, en ese momento, disfrutando de tanto arte. El dúo Miguel-Javi siempre ha sido, sencillamente, espectacular.

Hicimos buenas migas con ellos. El remate fue que ficharon a ese espectacular batería que es nuestro amigo Pablo Cabra, compañero de trinchera en Malahora de Andrés Mutante y por extensión hermano de todos los Mutantes.

Pero, aunque nos hiciéramos amigos, realmente me sentía pequeño a su lado. Por eso me emocionó mucho que años después me llamaran para cantar “Como nubes a mi té” en su álbum blanco revisitado. Menudo honor. Y qué cosa más difícil. Lo que es fácil de cantar para Miguel son sudores fríos para los mortales.
Y más me emocionó que me llamaran también cuando se embarcaron en el proyecto de versiones de Triana. Siempre recordaré el día en que grabamos “Tu Frialdad” y nos pasamos luego una noche entera tocando canciones de los Beatles con Kiko Veneno a la guitarra. Si eso no estrecha lazos es que no hay nada que pueda unirnos. Ahí conocí además a uno de los mejores teclistas de este país, y además seguramente el más humilde, el señor César.

Hace sólo dos semanas estuve con ellos en Joy Eslava en su vuelta a los escenarios. Una noche especial, un concierto perfecto. Un orgullo haber estado con ellos.

No puedo engañar a nadie. Cuando nos desvelaron el proyecto de MUTANCIONES me esperaba a Maga dentro. Sufrí al ver que no aparecía su nombre entre los iniciales. ¿Será que se nos rompió el amor, de tanto usarlo? ¿Será que no les gustan nuestras canciones?

Tranquilo, Juanito. El círculo se cierra. Todo encaja. Hay mutanción de Maga. Qué alegría. Qué bien suena “Todo puede ir mejor” cantada por mi amigo Miguelito Rivera. Qué suerte de encontrarte en el camino con gente con tanto talento. Todo puede ir mejor, pero nunca se sabe cuándo. Sí que se sabe. Cuando Maga hacen suya una canción mutante.

MUTANCIONES. Todo puede ir mejor, por Maga

 

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