Artículos de Luiki Alonso

Pantalla Inquieta: Cambios de piel

Yo que siempre me he considerado un sonámbulo vital por eso de que siempre ando soñando, tengo entre mi amplio repertorio de anhelos, el de vivir mil vidas para ser otras personas en otras circunstancias, en otros lugares y con otras sensaciones o perspectivas de la realidad.

Pantalla Inquieta: (Pr)esencia de mujer

En los últimos años la necesaria protesta femenina y feminista, abanderada por el #timesup, el #másmujeres o el #metoo, está dando visibilidad a situaciones que han estado dormidas de manera latente durante demasiado tiempo y que ponen de manifiesto una serie de injusticias y abusos con los que hay que acabar de inmediato.

Por Luis Alonso

Pantalla Inquieta: Love is a losing game

  • Cine

El amor puede ser la más devastadora de las enfermedades; no siempre es como nos lo venden las comedias románticas, los grandes almacenes, la televisión o esos que viven cegados y ensimismados en sus primeras fases, cuando todavía no han descubierto su lado fiero, cuando todavía no han descubierto la que es, en muchas ocasiones, una mentira podrida. 

Pantalla Inquieta: una llamada a los perdidos

  • Cine

Son muy peligrosos los días que estamos viviendo de dictaduras encubiertas disfrazadas de falso progresismo que, en muchos casos, nos llevan a creer en la falacia de que se están dando pasos de gigante en lo que se refiere a expresarse libremente, obviando casposos y rancios convencionalismos y dobles morales.

Pantalla Inquieta: lo mejor de 2017

  • Cine

"Estamos entregados a la búsqueda incansable de una felicidad que cada uno entiende de una manera individual". Sobre reflexiones y balance del año que se va y las mejores pelis y series. 

Pantalla Inquieta: 10 maneras de morir

La Noche de Muertos, el Día de todos los Santos, el Día de Muertos o la noche de Halloween, son diferentes maneras de celebrar y entender la muerte pero, son fechas, en las que muchos se acuerdan de esas personas que ya no están, días en los que pueden pesar las ausencias porque la pérdida es la única cosa que nunca vamos a terminar de asimilar.