Faemino y Cansado, el 03 de dic.

Faemino y Cansado, el 03 de dic. en Getafe

FAEMINO Y CANSADO  // Teatro Federico García Lorca (Getafe/Madrid) // Sábado 03 dic. // 20:00h

Entradas: 20 € y 15€ //entradas agotadas

El hecho de poder contar con la presencia de Faemino y Cansado en un evento de Cultura Inquieta nos llena de satisfacción y de orgullo, dado la gran admiración y respeto que les tenemos. Y, qué diablos, ¡lo tremendamente ingeniosos y divertidos que son!

Entrevista a Faemino y Cansado por Cultura Inquieta:

“Si hacemos siempre lo mismo, nosotros nos aburrimos”

La Plataforma de la música y las artes Cultura Inquieta acerca al Teatro García Lorca de Getafe, Madrid, a la pareja cómica Faemino y Cansado, un dúo que lleva más de 30 años haciendo reír e inquietando a su público con su humor surrealista aderezado con un ingrediente propio: “barrio”. En esta ocasión los humoristas pondrán en escena el 3 de diciembre (20.00) su último espectáculo, Parecido no es lo mismo, un show que lleva sobre los escenarios de toda España casi dos años y nunca es igual. Javier Cansado atiende a los micrófonos de Cultura Inquieta y recuerda los comienzos en la calle, explica cómo fabrican sus sketches, cómo se ríen entre ellos y cuál es el secreto para aguantarse tantos años.

Llegáis a Getafe con Parecido no es lo mismo, el último espectáculo que habéis escrito y que lo ofrecéis como el último show que vais a presentar, ¿qué queréis decir con esto?

Este es el último espectáculo que hemos hecho y que haremos. Ya no haremos espectáculos, bueno, más nombres de espectáculos. Esto es una respuesta a una crítica, favorable por supuesto y muy halagadora, que decía que el espectáculo Somos 2 era parecido al anterior. No es que se parezca uno al anterior, sino que se parece a todos, porque siempre hemos hecho lo mismo: una puesta en escena, dos micrófonos y nosotros contando historias, pero contando, obviamente, cosas diferentes para no aburrirnos. Con lo cual, el espectáculo es parecido, pero no es lo mismo.

Y entonces, en estos dos años, ¿Parecido no es lo mismo ha ido cambiando y cambiará?

En estos dos años prácticamente la mitad del espectáculo es nuevo. Si hacemos siempre lo mismo, nosotros nos aburrimos. Entonces, cuando tenemos un sketch nuevo, directamente lo metemos. Pero sí que este va a ser el último nombre que pongamos.

Además en vuestros shows la improvisación es muy importante, por lo tanto, cada espectáculo es distinto y lo que se verá en Getafe no se habrá visto antes.

De un día a otro no varía mucho, pero cada día se abren puertas a la improvisación y se meten pequeñas cositas en el guión. A nosotros nos gusta decir que no salimos a improvisar pero salimos a hacer jazz. En el jazz el ritmo está escrito y sobre ese ritmo y esa armonía se improvisa. Eso es lo que hacemos nosotros. Sobre un guión improvisamos y eso hace que el espectáculo vaya creciendo y variando cada día.

No hay dos sin tres. Vosotros sois madrileños y en Getafe habéis actuado un par de veces pero hace muchos años. ¿Qué recuerdos tienes de aquellas experiencias?

En Getafe actuamos cuando estábamos empezando, no éramos nadie, hará unos 25 años, y luego estuvimos en el teatro hace unos 8 años. Para ser madrileños hemos actuado muy poco en Getafe. De la primera vez que estuvimos, tengo el recuerdo de que llovía. Actuamos en una caseta de feria, algo chiquitito. Yo venía de viaje con mi novia, se rompió el coche, tuvo que venir a buscarme mi hermano a la carretera de Andalucía y llegué tarde. ¡Fue una cosa! Y fue un exitazo; nos quedamos flipados del buen rollo que hubo.

Y ¿cómo surgió, hace dos años, Parecido no es lo mismo?, ¿cómo nace?

Se piensa que el humorista sale a un escenario y habla y ya está. No. Hay una labor ardua y antipática, de dedicarle horas y horas a crear un espectáculo. Nosotros cuando hacemos un show nuevo completamente podemos estar seis meses dedicándole horas todos los días, escribiendo, improvisando… En este espectáculo, como en todos los nuestros, anunciamos cosas que luego no suceden, anunciamos un descanso que luego no hay, o decimos que Faemino tiene que irse a hacer unas gestiones, que lo sentimos mucho, y pasan cosas… Y hacemos cosas que hemos hecho siempre, como la parodia de los contadores de chistes, de toda la vida. El leit motiv de estos personajes es que el chiste que cuentan es muy malo pero la historia que van contando es divertida. Hemos empezado también con una serie de parodias del humorista clásico americano, con chaqueta, que se dirige al público… En nuestros espectáculos siempre hemos empezado con unos personajes y hemos acabado con otros, y en este también es así.

¿De dónde vienen estas ideas?, ¿investigación?, ¿consumo propio de humor?...

Lo que nosotros trabajamos es la vida diaria, lo que nos rodea, y en el plano de los estereotipos. En una improvisación a lo mejor dices algo de un famoso o de un político, pero no es lo habitual. Nuestro punto de vista es la vida cotidiana. En la tele te fijas por ejemplo en los concursos de sumas y restas de las tres de la mañana, nos fijamos en los personajes de los bares… Son conceptos que después de muchas semanas dándole vueltas a las ideas, de desechar cosas, vas dándole forma. Esta parte es muy antipática.

¿Contrastáis con otras personas antes de llevar algo a un público?

Lo has improvisado diez veces y vas perdiendo la perspectiva, entonces, por ejemplo, estamos en mi casa, llamamos a mi mujer, y se lo hacemos a ella para que nos dé su opinión…

¿A vosotros os hace gracia vuestro humor?

(Risas). Nosotros tenemos la fortuna de improvisar. A veces se nos ocurre algún cambio en el guión. Un ejemplo: Carlos está acostumbrado a que yo entre por la derecha del escenario y ese día entro por la izquierda y cojeando. Ya pasa algo y eso hace que improvisemos. Cuando metes una pequeña variable ya cambia todo. Nosotros necesitamos sorprendernos y buscamos pequeños cambios para divertirnos. Hablamos entre nosotros en el escenario… Nos queremos reír. Hoy en día todavía nos reímos entre nosotros.

Habéis definido vuestro humor como surrealismo bajado a la calle, “con barrio”, ¿nunca os habéis planteado hacer algo diferente?

Cuando empiezas en esto tu cabeza bulle de planteamientos, buscas cosas, pero llega un momento que tienes una línea de trabajo donde te sientes a gusto, como un traje que te pones y te mola. Entonces es ya lo que haces.

Y con el paso de los años, ¿no habéis radicalizado un poco vuestra línea?, quizá ahora decís cosas que antes no decíais…

Nosotros ni siquiera en televisión hemos sentido censura. Una vez hicimos un sketch con un ministro y sacábamos una bandera de España que nos hicieron quitarla, pero vaya, siempre hemos hecho lo que hemos querido. Sí que nos hemos hecho más radicales con el lenguaje, más brutos, nos gusta por ejemplo mezclar un taco bruto en el espectáculo con una cita más intelectual. Tenemos formación universitaria, intelectual, llámalo como quieras, pero somos de barrio, y ese barrio está ahí. La verdad es que ya no nos cortamos, si hacemos escatología un día, pues lo hacemos. En el humor no creo que haya ningún tabú; te puedes reír de todo lo que quieras.

Después de tantos años juntos, más de 30, y después de ver rupturas de otras parejas cómicas, ¿cómo hacéis vosotros para aguantaros?, ¿cuál es el secreto?

(Risas). Nosotros somos amigos mucho antes de dedicarnos al humor. Nuestras familias son amigas y nos conocimos en un camping en El Escorial. Pasaron por lo menos ocho o diez años antes de ponernos a trabajar juntos. Hemos sido muy colegas, hemos ido al cine… Y después de ser amigos nos dedicamos al humor. La única pareja que queda en el panorama, aparte de nosotros, son Los Morancos, porque son hermanos y entonces tienen una relación férrea antes del humor. Otras parejas se han unido por la coyuntura, no han tenido una relación potente como la nuestra. Nosotros no hemos tenido problemas nunca. Además, tenemos la fortuna de ver el mundo de una manera muy diferente. Yo tengo familia, hijos; Carlos es más bohemio, vive solo. Y con esa forma de vida diferente, luego tenemos un planteamiento muy cercano los dos.

Los recuerdos de los primeros chistes pasando la gorra, las actuaciones en los garitos…, hasta llegar a la tele y los teatros, siempre estarán ahí.

Eso era… imagínate. ¡Magnífico! Jovencitos, no sabes qué te va a deparar el futuro, la carrera está empezando, todo es nuevo, cualquier cosa que pasa es un acontecimiento… Es muy romántico. Además, actuar en la calle es maravilloso. Actuábamos en la calle no porque no hubiera garitos, sino porque nos parecía que era un acto reivindicativo total. Estás actuando a la misma altura que la gente, le miras a los ojos directamente, no tienes focos, tu presencia es absolutamente pura, no está remarcada por nada… Y es un acto libre, quien quiera se queda, quien quiere se va.

En todo este tiempo, ¿tenéis algún sketch que consideréis más especial, al que tengáis más cariño?

Los personajes contadores de chistes malos, que son un poco nuestros alter ego, son unos personajes que nos permiten decir barbaridades y que hacen mucha gracia. Los empezamos a usar en televisión y a raíz de ahí lo llevamos al teatro y lo empezamos a mover por toda España. Ahí fue cuando empezó a despegar nuestra carrera y empezamos a tener éxito. Por eso tenemos mucho cariño a ese número y a esos personajes. De hecho, esos personajes son los únicos que hemos hecho siempre, desde que estábamos en la calle. Siempre acabamos con ellos; son una segunda pieza de nosotros.

Fuera del escenario, ¿vivís en un mundo también de humor?

Nosotros no ejercemos de humoristas fuera. A mi mujer le dicen: te lo pasarás con él genial. Y ella contesta: regular, un martes está simpático, otro día está más raro… Y mis hijos. Cuando sus amigos se enteran de que soy su padre le dicen: qué divertido, y ellos contestan: mi padre es un cabrón y es muy estricto con los exámenes y las notas. Fuera del escenario tenemos un punto de vista, pero no ejercemos. Y Faemino igual. Seguimos con los mismos amigos que empezamos. Si yo en vez de humorista trabajara en un banco, haría lo mismo y tendría los mismos amigos; no cambiaría nada.

Faemino y Cansado

Teatro Federico García Lorca (Getafe, Madrid)

Sábado, 3 de diciembre, 20.00 horas

 

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