Cómo Scorsese aprovecha el silencio en sus películas

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El uso del silencio —y su potente efecto— en las películas de este genial director de cine.

 

 

El silencio es, a sabiendas, una de las armas más poderosas. En el universo de la estética, la ausencia de sonido se entiende como un sonido en sí mismo; se utiliza como cualidad que dota de suspenso, dramatismo, elegancia o solemnidad al espacio donde se impone. Este video, parte de la serie Every Frame a Painting, explica cómo es que Martin Scorsese utiliza el silencio en sus filmes.

El espacio didáctico en Every Frame a Painting está dedicado al análisis de la técnica cinematográfica —fotografía, edición sonido, etc.— de películas y directores consagrados. En el caso de “The Art of Silence”, la exploración se basa principalmente en escenas de películas de Scorsese en las que el silencio infunde paz, suspenso o comicidad a lo que sucede dentro de la narrativa cinematográfica.

A pesar de que Scorsese es conocido por el uso de memorables temas musicales en sus películas, existen momentos dentro de éstas en los que el silencio es aún más intenso que cualquier sonido que pudiera invadir el momento fílmico (y por ello, evidentemente, su música es también más poderosa).

Un icónico ejemplo es la escena de Raging Bull (1980) en la que Jake La Motta, personificado magistralmente por Robert De Niro, está a punto de ser víctima de una sangrienta masacre en el ring de box y, unos segundo antes del golpe, todo es silencio. Otra más sucede en The Last Temptation of Christ (1988) cuando Jesús, habiendo pasado un tiempo clavado en la cruz, llega a una iluminación y todo el ruido, el dolor y el sufrimiento que lo rodean desaparecen para volverse un silencioso estado de éxtasis, un efecto cinematográfico basado en el contraste sonoro.

Además de utilizar el silencio para intensificar picos dramáticos, Scorsese también usa el silencio como un recurso cómico; para lograr el punto de vista subjetivo de un personaje; o para subrayar la emotividad de un instante.

Las películas de Scorsese dotan de emoción y sonido al silencio, lo absorben de diversas formas y para distintas finalidades, pero siempre con la maestría que caracteriza al genio que creó Taxi Driver; quien es capaz de convertir al silencio en un poderoso efecto al servicio del artista. O como John Cage alguna vez habría de establecer: el silencio está lleno de contenido y puede ser escuchado.

via faena

 

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