7 películas japonesas para enamorarnos, aún más, del país del sol naciente

  • Cine

El carácter sintético que tiene el arte japonés se despliega en el cinematógrafo desde un inicio.

 

tokio Fotograma de Una Pastelería en Tokio

 

La idea del haiku como arte poético que narra con imágenes inspiró la yuxtaposición de tomas en películas mudas de los maestros Kenji Mizoguchi y Yasujirō Ozu, y así el cine japonés encontró un rasgo distintivo que serviría como base identitaria.

En pocas palabras, la estructura narrativa del haiku es fundamental para entender los cimientos del cine nipón. Una vez definida esta base, la escuela cinematográfica de este país se bifurcó claramente: el realismo y la fantasía.

Son muchas las joyas que el cine y la cultura japonesa nos han regalado a lo largo de las décadas, pero nos quedamos con estas siete joyas filmadas con el tejido de la sensibilidad nipona, para empezar.

 

1. Una pastelería en Tokio, Naomi Kawase (2015)

 

Una pastelería en Tokio es una película de encuentros de tres personas que están unidas porque saben que la vida es dura y las tres, a su manera, han sufrido. Estas tres personas pertenecen a distintas generaciones (los tiempos pasado, presente y futuro se funden en el encuentro).

En esa pequeña pastelería de Tokio donde se ofrece un dulce típico, los dorayakis, unen sus destinos: la abuela Tokue, el triste y silencioso dueño, Sentaro; y la solitaria adolescente, Wakana.

Todos tienen un motivo para la tristeza de su mirada.

 

 

2. Cuentos de Tokio, Yasujirō Ozu (1953) 

 

Cuentos de Tokio, es considerada la obra cumbre del maestro de cine japonés Yasujirô Ozu y es de las mejores películas en la historia del cine.

El filme, que narra el viaje de una pareja de adultos mayores para visitar a sus hijos al ruidoso Tokio de la postguerra, consigue realizar una compleja reflexión sobre los conflictos generacionales, las costumbres sociales y la humanidad en general.

 

 

3. Mirai, mi hermana pequeña , Mamoru Hosada (2018) 

 

Kun es el rey de una pequeña casa, con un pequeño jardín y un pequeño árbol hasta que un día papá y mamá le presentan a su hermanita recién nacida, Mirai. Kun cree que la niña le ha arrebatado el amor de sus padres y se siente perdido hasta que un día se encuentra con una Mirai adolescente que viene del futuro, con la que vivirá nuevas aventuras.

Viajando a través del tiempo podrá conocer al primer príncipe destronado de su familia, a su madre cuando era niña y a su bisabuelo en sus años mozos. ¿Cuál será la conclusión a la que llegará Kun tras descubrir todo eso? ‘Mirai, mi hermana pequeña’ es una novela original escrita por Mamoru Hosoda, director de la película homónima.

  

 

4. Mi vecino Totoro, Hayao Miyazaki (1988) 

 

Treinta años después de su estreno, 'Mi vecino Totoro' sigue más viva que nunca y es que, la que posiblemente sea la obra maestra del genial Hayao Miyazaki, es una oda a la inocencia, la amistad y el amor de padre.

 

 

5. Los sueños de Akira Kurosawa, Akira Kurosawa (1990) 

 

A través de ocho episodios, Kurosawa expone sus sueños, algunos de espíritu tétrico, y otros más poéticos, pero siempre con la serenidad del creador que ya ha culminado todo el discurso artístico, aunque en el caso de Kurosawa afortunadamente todavía no es así.

 

 

6. La princesa Mononoke, Hayao Miyazaki (1997) 

 

Con el fin de curar la herida que le ha causado un jabalí enloquecido, el joven Ashitaka sale en busca del dios Ciervo, pues sólo él puede liberarlo del sortilegio. A lo largo de su periplo descubre cómo los animales del bosque luchan contra hombres que están dispuestos a destruir la Naturaleza.

 

 

7. Dolls, Takeshi Kitano (2002) 

 

Tres historias de amor al límite (dos amantes desheradados de la fortuna, un jefe yakuza que intenta recuperar a la mujer que abandonó, y un fan dispuesto al mayor de los sacrificios para acercarse a su desfigurada cantante idolatrada) que se van entrecruzando y complementando.

 

 

 

 

 

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