La casa de Jack: la sofisticación de la crudeza

  • Cine

El arte en sus diversas manifestaciones, cumple ciertas funciones, todo depende desde la perspectiva en que se aprecie y de la intención de sus creadores.

Por Sandra P Medina

the house that jack built lars von trier
Matt Dillon en un fotograma de The House That Jack Built. Lars Von Trier, 2018

 

Lars Von Trier, es un claro ejemplo, un cineasta que se ha encargado de despertar una serie de sensaciones contradictorias, desde repulsión hasta admiración.

En 2018 se estrenó una de sus películas más polémicas, y a la que tal vez, se podría definir como su obra maestra (a pesar de los malestares que él sintió durante el rodaje) The House that Jack Built (La casa de Jack) un film con una dosis de humor negro, que nos permite saber hasta qué punto somos capaces de soportar las fechorías de un asesino serial llamado Jack, interpretado magníficamente por Matt Dillon.

Jack es un arquitecto frustrado, que desfoga su trastorno obsesivo compulsivo, a través de la ingeniería y sueña con construir una casa que se ajuste a esa psicorígida personalidad en extremo perfeccionista, ligada al ingenio y a la demencia que él justifica con su pasión hacia el arte; el problema es que no encuentra el material adecuado, para construir ese lugar donde pueda refugiar su misantropía, narcisismo e instinto cazador.

Von Trier, ambientó la historia a finales de los 70 e inicia con un fondo negro mientras escuchamos agua corriendo, y un diálogo entre Jack y Verge (Bruno Ganz, quien mejor para interpretar esa especie de consciencia divina) donde percibimos el toque filosófico, que se debate entre el arte y las atrocidades que relatan 12 años de la vida de Jack, fragmentados en 5 incidentes donde los asesinatos a mujeres (no muy brillantes) la simetría, la niñez del protagonista, etapa en la que sentía una gran fascinación hacia los negativos fotográficos, a los que consideraba como la mayor representación de la luz demoniaca, la taxidermia y la misoginia, se ven contrastadas con obras de arte, y la admiración de Jack por el genial pianista canadiense Glenn Gould.

 

The House That Jack Built. Lars Von Trier, 2018 Trailer oficial

 

 

La mente retorcida de Von Trier, recrea con sofisticación la crudeza, por medio de imágenes explícitas, y una exquisita narrativa, como la referencia que hace Jack sobre “The Noble Rot” (la nobleza de la putrefacción) que se basa en el proceso de descomposición de las uvas para transformarse en un delicioso vino.

Se podría pensar, que a través de esta película, el cineasta danés quiso hacer una especie de homenaje a su propia obra (hombre complejo y narcisista consagrado) y de paso burlarse con elegancia, de quienes desprecian su trabajo, argumentando que existe algo de belleza en los actos más nefastos.

De una manera astuta, Lars, aplica la ley de Causa y Efecto a su personaje donde deja de manifiesto que todos somos responsables de nuestros actos e impulsos, y eventualmente tendremos que confrontarnos a ellos y asumir las consecuencias, en este caso a través de una bala de Full Metal Jacket.

Von Trier es una persona que sufre de problemas de ansiedad y alcoholismo, y tal vez este ejercicio cinematográfico le sirvió para confrontarse a sus más oscuros demonios (que llegaron al tope durante su rodaje) como nos ha ocurrido a ciertos espectadores, no es un homenaje a la violencia, simplemente un elemento catártico para poder canalizar emociones que nos agobian y sofocan, a pesar de que nuestras personalidades no sean un reflejo de su creador, pero resulta refrescante internarse en una historia donde nuestros temores más íntimos se desfogan de una manera magistral, un punto de vista íntimo y que puede variar de acuerdo al carácter de las personas que decidan internarse en la cinta, no todos asumimos la cura de la misma manera, y es evidente que al cineasta danés le costó mucho trabajo, de ahí que haya decidido tomarse un respiro después de tanto voltaje, pero que a muchos mortales nos sirvió para purgar nuestros más oscuros pensamientos.

 

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Fotograma de The House That Jack Built. Lars Von Trier, 2018

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Con una extraordinaria banda sonora, en la que se destaca el piano de Glenn Golud, Fame de David Bowie, Hit The Road Jack de Ray Charles, nos sumergimos en un trayecto en descenso al Averno, en el que abundan las metáforas, que brindan diversidad de interpretaciones, donde el color rojo (la camioneta de Jack, la bata de S.P interpretado por David Bailie, el inclemente fuego y otros detalles con este pigmento ) junto a un refrigerador, se podrían definir como la prolongación de la caótica mente de Jack, cuya frustración radica, en una casa que jamás logrará construir, solo hasta encontrar el material adecuado simbolizado por cuerpos disecados que se convertirán en el vehículo que lo trasportarán a la cloaca, guiado por Verge y donde los sonidos ensordecedores representan no solo su propio sufrimiento, sino el de toda la humanidad.

Por Sandra P Medina

 

 

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