"Crónico", la pieza audiovisual que nos invita a reflexionar sobre el lugar que damos (o no) al dolor

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¿Dejamos al dolor todo el espacio que necesita? Evitar el malestar acostumbra a ser la primera reacción ante una situación dolorosa. La fotógrafa Sofía Suárez, aka Isdermis, lleva tiempo trabajando en esta dirección a raíz de la psoriasis crónica que padece.

 

Fotograma de la pieza audiovisual
"Crónico" de Sofía Suárez

 

"No podemos iluminar si no nos hemos apagado antes.
No podemos sentir tranquilidad si no hemos estado agitados primero"

—Isdermis

 

Cuando Sofía tenía 8 años su piel fue diagnosticada de psoriasis guttata crónica. Así que siempre que conoce a una persona lo primero en lo que se fija es en su piel. Es una especie de obsesión por lo que ella consideraba su propia debilidad. Algo que con el tiempo ha pasado a ser su amuleto, una manerta de entender a los demás y el centro de su trabajo.

"Crónico" es el título de su último proyecto. En él explora el lugar que le damos al dolor: «Es amargo y complica la realidad. No tiene ni por qué ser algo que tengamos reciente, puede que sea una sensación de muchos años atrás. Lo habíamos camuflado, enterrado, llegado incluso a concluir con que ya no teníamos ese foco activo», comparte Sofía en relación a este nuevo trabajo.

No es su intención ahondar en exceso en la angustia, sino hacer frente a lo que a la larga nos puede hacer daño. «Al fin y al cabo volverse un adicto a ese desconsuelo es como volverse un adicto a la felicidad, siento que eso no es real y que aleja del equilibrio emocional. Pero si no dejamos que esas heridas ardan, pueden seguir pasando los años y esa pesadumbre irá salpicando cada una de nuestras nuevas vidas. Se manifiestan casi imperceptibles a través de reacciones involuntarias, pero es a causa de esa angustia enquistada que no estamos enfrentando», explica.

 

"Crónico", el nuevo trabajo de Sofía Suárez. Una reflexión visual sobre el lugar que damos al malestar:

 

 

El trabajo de Isdermis está enfocado a la aceptación y la convivencia con el dolor que siente para convertirlo en algo liberador. No intenta luchar contra el malestar para sacarlo de dentro. «Los humanos pretendemos controlar todo, y por eso se va en contra de las energías ancestrales de la propia vida. Pretender controlar todo es una tarea que puede ser agotadora. Aceptar la incertidumbre impulsa a tomar las cosas desde un lugar con más templanza, con una visión menos limitante», argumenta.

Sabe de lo que habla. Sofía lleva tiempo explorando su vulnerabilidad y debilidad desde hace años. De hecho, afirma que tuvo su cuarentena antes de la cuarentena y que 2020 no ha supuesto para ella un gran cambio. «El desamparo que sentí en enero del año pasado me trasladó a la primera vez que escuché la palabra crónico cuando tenía 8 años. Fue cuando el dermatólogo me dijo que esas manchas que me habían salido por todo el cuerpo iban a ser para toda la vida. La psoriasis es una enfermedad crónica. Yo no tenía ni idea de lo que significaban esas palabras y tampoco supe hasta mucho tiempo después que mi piel fue la manera de somatizar el dolor que sentí ese año cuando me mudé a España, me separé de mi padre y tuve que aprender muchas cosas de golpe».

 

Fotograma de la pieza audiovisual
"Crónico" de Sofía Suárez

 

El principio de la pandemia le permitió dedicar tiempo a procesar su dolor. La angustia y la desesperación pesaron, pero más por lo no resuelto que por la situación del momento. ¿Tal vez nunca se habían llegado a cerrar y tal vez nunca se cerrarán?

De cualquier forma Sofía da una salida constructiva a su sufrimiento a través de lo audiovisual: "Crónico" es el resultado de esa pena que a veces ha sentido como remota y silenciosa. No busca expulsar el dolor ni romantizarlo, tan solo darle el espacio que le pedía y dejarle tomar todas las formas que necesite, mostrarlo como el sentimiento tan devastador que puede llegar a ser.

 

Fotograma de la pieza audiovisual
"Crónico" de Sofía Suárez

 

«Es la primera vez que protagonizo una pieza audiovisual e interpretarlo fue un reto personal y un ejercicio incómodo, pero era precisamente parte de todo esto. Me siento muy agradecida de haberle cedido el lugar a esos sentimientos que nos acompañan y que forman parte también de estar viva», confiesa Isdermis. 

La libertad visual y emocional son sus herramientas creativas. Considera que la piel es lo que quiere ser y que observarla tal cual es es su reto. Por eso las diferentes texturas, las cicatrices y los pliegues son habituales en las imágenes de esta artista boliviana con base en Barcelona que celebra la libertad y la diferencia.

 

Isdermis: Web | Instagram

 

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