Dogma 95: cineastas unidos contra el establishment de Hollywood

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El cine hecho desde la rabia contra el cine. O al menos, un cine creado para criticar y ofrecer largometrajes opuestos a la línea editorial que había marcado la industria cinematográfica de Hollywood durante las últimas décadas.

El Dogma 95 —Dogme'95, en el original en danés— fue un movimiento fílmico de vanguardia que comenzó con el Manifiesto del Dogma 95 y el Voto de Castidad, dos textos creados por los directores daneses Lars von Trier y Thomas Vinterberg.

El 13 de marzo de 1995 directores, guionistas, críticos y demás profesionales del cine se reunían en París para celebrar un acto conmemorativo por los cien años del cine. Uno de los ponentes de Le cinéma vers son deuxième siècle fue Lars von Trier. Minutos antes de la charla, el público recibió unos folletos con el manifiesto que anunciana formalmente en qué consistía el Dogma 95.

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Amerikana (2001) de James Merendino.

Vinterberg y Trier habían creado un manifiesto que imitaba deliberadamente Une certaine tendance du cinema, el artículo de Truffaut publicado en Cahiers du cinéma que puso en marcha la nueva ola francesa en 1954. 

“Una tormenta tecnológica está causando furor, el resultado será la democratización suprema del cine. Por primera vez, no importa quién es el que hace las películas. Pero, cuanto más accesibles se hacen los medios, más importante es la vanguardia. No es algo accidental por lo que la vanguardia tiene connotaciones tecnológicas. La respuesta es la disciplina... debemos ponerles uniformes a nuestras películas, porque el cine individualista será por definición decadente”, se podía leer en el texto. 

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Festen (1998) de Thomas Vinterberg.

 

En su manifiesto, Trier y Vinterberg compilaron un "Voto de castidad", en el que establecieron los términos estrictos que determinarían si una película podría ser considerada parte del movimiento Dogme 95 o no. Las diez normas indicaban los siguiente: 

  1. Los rodajes tienen que llevarse a cabo en locaciones reales. No se puede decorar ni crear un "set". Si un artículo u objeto es necesario para el desarrollo de la historia, se debe buscar una localización donde estén los objetos necesarios.

  2. El sonido no puede mezclarse separadamente de las imágenes o viceversa (no debe usarse música, a menos que se grabe en el mismo lugar donde la escena se está rodando).

  3. Se rodará cámara en mano. Se permite cualquier movimiento o inmovilidad debido a la mano. (La película no debe estar donde esté la cámara; al contrario, el rodaje debe ocurrir donde se dé la película).

  4. La película tiene que ser a color. No se permite ninguna luz especial ni artificial (si la luz no alcanza para rodar una determinada escena, la escena debe eliminarse o, en rigor, se le puede enchufar un foco simple a la cámara).

  5. Se prohíben cualquier efecto óptico y los filtros.

  6. La película no puede tener una acción o desarrollo superficial (no pueden mostrarse armas ni pueden ocurrir crímenes en la historia).

  7. Se prohíbe la alienación temporal o espacial. (Esto es para corroborar que la película tiene lugar aquí y ahora).

  8. No se aceptan películas de género.

  9. El formato de la película debe ser el Académico de 35mm.

  10. El nombre del director no debe aparecer en los títulos de crédito.

Los férreos mandamientos del movimiento son interpretados por los analistas del cine como una llamada a la acción y una sustancial crítica hacia las producciones que hasta el momento imperaban. Sus duras líneas alejaron la participación de muchos cineastas.

El Dogme 95 pretendía generar un mayor enfoque en los valores de la narración tradicional, la interpretación y los temas específicos. Fue una reacción contra el uso desmedido de la tecnología y las herramientas digitales que buscaba la verdad desnuda.

Kristian Levring y Søren Kragh-Jacobsen se unieron al movimiento Vinterberg y Lars von Trier. Aunque muchas de las películas cumplían con la normativa Dogma, en la producción de algunos títulos se producían pequeñas faltas, como en ​​Julien Donkey-Boy, film en el que se falsea la barriga de embarazada de Chloë Sevigny.   

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Italian for Begginers (2000) de Lone Scherfig.

Tres años después del anuncio del manifiesto, Vinterberg lanzó la primera película oficial de Dogma: The Celebration (Festen). El film fue un éxito de crítica instantáneo y ganó el Premio del Jurado en el Festival de Cine de Cannes de 1998. Ese mismo año pero con menor éxito se presentó Los idiotas de von Trier.

Pese a que estos dos largometrajes están fuertemente asociados al movimiento, no cumplen algunas de las normas de manifiesto. En una entrevista publicada un año después del estreno, Lars von Trier reconoció que estaban grabadas en video y no en 35mm por la dificultad técnica y física de cargar una cámara de 35mm. 

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Fuckland (2000) José Luis Marquès.

Tras 35 películas se consideró que el Dogma 95 había acabado. Sobre su polémico fin, fechado en 2002, Vinterberg declaró que el movimiento “siempre estuvo destinado a ser una ola” a lo que añadió que había sido corrompido. No obstante, el Dogma cumplió su misión de revitalizar la industria y sacudir el cine, además de hacer de Dinamarca, su lugar de origen, un polo cultural. 

 

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Certificado de Dogma 95 a la película Cosi x Caso de Cristiano Ceriello. 

 

 

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