Así mira la vida un pastor de ovejas

¿Cúantas veces hemos deseado dejarlo todo e irnos a emprender una nueva vida al campo? Volver a lo esencial, a lo puro y a reconciliarnos con la vida. Eso es lo que hizo Marco Sgarbi, un arquitecto que colgó el casco y los planos, cerró de un portazo su vida urbana y se exilió a los montes de la Toscana, cerca de Siena, para convertirse en pastor.

 

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El pequeño pueblo elegido fué Radicondoli, donde ha unido dos de sus grandes pasiones; la naturaluza y la fotografía. El observar sus imágenes es apreciar un mundo que está desapareciendo, de trabajo duro, un poco de melancolía que se conjunta con el gozo de un entorno casi virgen, que parece inalterado por el hombre.

“Estaba dedicado a la producción de leche cruda de oveja y cada día me rodeaba de 250 ovejas, en compañía de mis cinco perros pastor de Maremma, a través de hermosas praderas”, una de las descripciones de Sagarbi.

 

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La mayoría de sus imágenes logran mostrar una profunda relación con los animales que le acompañan a diario. Su presencia constante en los campos nos permite maravillamos con el campo de las mañanas brumosas o puestas de sol ardiente.

 

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via Alternopolis

 

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