Un taxista de NY retrató durante varias décadas el mundo que veía desde su taxi
Un taxista puede ser lo más parecido a un cronista de su tiempo y de su lugar. Recorrer las calles es recorrer la historia, la vida que no se ve desde cualquier lugar y más si es de la fascinane Nueva York, la ciudad que nunca duerme.
Ryan Weidman, fotógrafo y taxista, congeló la vida que sucedía alrededor de su taxi durante cuatro décadas regalándonos una singular visión sobre la diversidad cultural que rugió en NY desde la década de los 80 hasta la llegada del nuevo siglo.
Modelos, poetas, drag queens, celebridades, hombres de negocios y prostitutas, Ryan Weideman transformó con habilidad su taxi en un estudio fotográfico altamente funcional. La naturaleza móvil y fugaz de su situación, le permitió poder capturar el espíritu de los tiempos en un estilo propio y fluido.
Al principio, las composiciones se centraban en sus pasajeros. Sin embargo, a partir de 1986, comenzó a yuxtaponerse con sus compañeros de viaje, e incluso con los peatones de más allá de la ventana de su taxi, dando lugar muchas veces a encuadres singulares. Haría lo que hoy llamamos selfies.
El taxista fue sintió curiosidad por las personas que todos los días subían a su coche. Y es que, encontrándose en la ciudad de Nueva York, era muy común encontrarse con gente muy extravagante, diferente y; sobre todo, cada una de ellas poseía una bella y única autenticidad.
Estas imágenes, son testigos del paso del tiempo, de años a décadas. Mientras los pasajeros vienen y van, Weideman se convierte en la única constante, siempre en el asiento del conductor. Él es fotógrafo y coprotagonista de esta obra de teatro en constante evolución.
Ryan Weideman ‘In My Taxi’ | Exposición en Barcelona