LeicaThe world deserves witnesses - Leica

Sento, el fotolibro que recoge la cultura de los baños japoneses

La fotógrafa Stéphanie Crohin nos muestra los centros públicos de unión entre los vecinos de los barrios nipones donde se instalan lugares donde conectar con la comunidad, relajarse y disfrutar.

 

sento banos japoneses stephanie crohin libro arte ritual cultura nipona portada

 

La cultura japonesa es una gran paradoja constante. En el país conviven tradición y modernidad; templos milenarios y tiendas de figuras de anime; las raíces de la tradición y los nuevos caminos inescrutables de una hiperconectividad tecnológica imperante. Una dualidad que fascina a cualquier forastero.

Japón es el país con un mayor porcentaje de personas que se sienten solas en el mundo, hasta el punto de que incluso cuentan con un Ministerio de la Soledad para combatir la acuciante problemática. Por eso, quizás nos llame aún más la atención la existencia de estos baños.

 

sento banos japoneses stephanie crohin libro arte ritual cultura nipona 1

sento banos japoneses stephanie crohin libro arte ritual cultura nipona 3

sento banos japoneses stephanie crohin libro arte ritual cultura nipona 4

 

Hay que remontarse al periodo Heian (794-1185) para encontrar los primeros sento, una serie de baños públicos distribuidos en distintos barrios del país. Tras la apertura oficial del primero en Tokio en 1591 (por entonces, Edo) y la II Guerra Mundial, estos centros comenzaron a popularizarse, hasta contabilizar, en 1968, más de 18.000 en todo Japón.

A diferencia de los conocidos onsen, en estos baños no se utilizan aguas termales, sino que provienen de manantiales naturales. Y, aunque al principio se usaban por quienes no contaban con bañera en sus casas, hoy muchos vienen a dejar de sentirse tan solos. El sento es un lugar donde reunirse en comunidad, estrechar vínculos con nuestros vecinos, sentir nuestros barrios y hacer familia de quienes conviven en los espacios que cohabitamos.

El sento es parte de la cultura nipona, un arte que ha recogido la fotógrafa Stéphanie Crohin en el libro Sento, el arte de los baños japoneses y donde recorremos junto a su lente 59 baños públicos de zonas de Tokio, Kioto, Osaka y Kyushu.

 

sento banos japoneses stephanie crohin libro arte ritual cultura nipona 2

sento banos japoneses stephanie crohin libro arte ritual cultura nipona 6

sento banos japoneses stephanie crohin libro arte ritual cultura nipona 8

 

En la actualidad, los sento son establecimientos familiares que pasan de una generación a otra, por lo que su presencia está decayendo. Por eso, este fotolibro es una joya en bruto, una memoria visual de los rincones mágicos y comunitarios que son los sento.

“He visitado más de mil sento en Japón. he escogido estos porque creo que son accesibles para los extranjeros. No he incluido ninguno de agua caliente y he intentado encontrar un equilibrio entre los viejos establecimientos, otros con un toque kitsch y otros que fueron renovados hace 20 y 30 años, con un diseño sento”.

Crohin lleva desde el año 2014 fotografiando estos baños y ha sido nombrado embajadora sento en Japón, siendo la primera extranjera en obtener este título. Con Sento, el arte de los baños japoneses, la fotógrafa quiere abrirnos las puertas del misterio que encierran este tipo de baños nipones, una insignia de tradición cultural e historia del país.

“Es toda una comunidad. La gente confía en ellos porque es donde crecieron, adonde iban con sus familias. En la sociedad japonesa, mucha gente vive sola, así que uno de los extraños momentos en la que pueden socializar es cuando se adentran por las puertas del sento”.

 

sento banos japoneses stephanie crohin libro arte ritual cultura nipona 7

sento banos japoneses stephanie crohin libro arte ritual cultura nipona 9

sento banos japoneses stephanie crohin libro arte ritual cultura nipona 10

sento banos japoneses stephanie crohin libro arte ritual cultura nipona 11

sento banos japoneses stephanie crohin libro arte ritual cultura nipona jordy meow
Stéphanie Crohin, por © Jordy Meow.

Por