Recordamos a Buero Vallejo en el centenario de su nacimiento con su famoso retrato de Miguel Hernández

El 29 de septiembre de 1916 nacía el extraordinario dramaturgo español Antonio Buero Vallejo. Fue miembro de la Real Academia Española, ocupando el sillón X, Premio Cervantes, Premio Nacional de las Letras Españolas y ganador del Premio Lope de Vega con la obra Historia de una escalera.

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Buero Vallejo contaba ya anciano que no comprendía la vida sin música, y que de niño fue muy pesado con sus padres para que le compraran un violín, algo que finalmente no consiguió y que quizás truncó una carrera musical. De joven, también fue muy aficionado al dibujo y a la pintura, pero tras pasar varios años en la cárcel, explicaba como había pensado y reflexionado sobre la pintura en el tiempo que estuvo recluido, pero que no había podido practicar y probar cosas, por lo que al salir de la cárcel en 1946 dejó ese arte a un lado y se centró en otro, en la escritura, dando lugar a la producción que tantos éxitos y reconocimientos le brindó.

En la cárcel coincidió con el poeta Miguel Hernández, aunque parece ser que ya se habían visto en alguna otra ocasión, concretamente en un hospital de campaña en Benicasim. Compartían galería, la de los condenados a muerte, y en un momento determinado, Buero Vallejo le dijo al de Orihuela que tenía que dibujarle un retrato.

En una de esas negras jornadas carcelarias, Antonio se entretuvo en dibujar a lápiz un retrato de su compañero y amigo. Con el transcurso del tiempo esa imagen del rostro serio, de ojos vivaces del autor de las Nanas de la cebolla aparecería en los libros de texto. Millones de estudiantes hemos de recordar haberla visto más de una vez. Posiblemente sea uno el retrato de un poeta del siglo XX más reproducido, si excluimos fotos de García Lorca y Antonio Machado.

Así, el dramaturgo retrató al poeta, hombres de letras unidos por un dibujo. Y tan bueno es el dibujo, que es posiblemente la imagen de Miguel Hernández que todos tenemos en la cabeza, ya que ha sido reproducida mil veces.

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"Para Miguel Hernández, en recuerdo de nuestra amistad de la cárcel (25-1-XL)" Según parece, Hernández le envió el dibujo unos meses después a su esposa, Josefina, con la siguiente nota:

"Ya que no puedo ir de carne y hueso, iré de lápiz, o sea, dibujado por un compañero de fatigas, como verás, bastante bien."

Nosotros desde aquí te recordamos con más fuerza que nunca, Antonio; grande e injusamente olvidado.

"Es muy agradable comprobar que a uno se le recuerda todavía." ( Buero Vallejo)

via Curistoria

 

 

 

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