Good Morning Vietnan, maravillosa película para celebrar el día de la Radio

Hoy celebramos el Día Mundial de la radio y no hemos podido evitar acordarnos de una peli en la que, la radio es el hilo conductor indiscutible. “Good Morning, Vietnam”.

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La película dirigida por Barry Levinson (“Sleepers”, “Rain Man”, “La cortina de humo”). Fue estrenada en 1987 y supuso un gran éxito tanto de crítica como de público. El film supuso, ante todo, la eclosión de Robin Williams, quien ganó el Globo de Oro al Mejor Actor de Comedia y fue nominado al Oscar como Mejor Actor.

 

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La trama se desarrolla en plena guerra entre EE.UU. y Vietnam, pero focaliza en un locutor de radio que llega a Saigón a levantar el ánimo de las tropas. Robin Williams es quien interpreta a Adrian Cronauer, un integrante de la Fuerza Aérea estadounidense y el protagonista real de la historia. El conductor logra de inmediato su objetivo, aunque su discurso políticamente incorrecto, su intención de leer al aire información no controlada y sus relaciones con los nativos complican su estadía. Otro soundtrack recomendable: The Beach Boys, James Brown y Louis Astromg.

 

 

 

El largometraje parte con un objetivo claro: nuestra existencia será mejor si somos tolerantes y si dejamos que el humor esté más presente en nuestras vidas. El personaje protagonista, Cronauer, hace las veces de, llamémoslo así, “conciencia”. Robin Williams encarna a un mártir moderno que está dispuesto a sacrificar su carrera profesional por enaltecer la sinceridad y el humor.

Los hombres de guerra saben muy poco de humor. El humanista en cambio es, sobre todo, aquel que aprende a burlarse de sí mismo, aquel que además entiende que puede haber trascendencia en los más insignificante, pero también es capaz de quitarle la trascendencia hasta a la muerte misma.

 

 

 

Esas son lecciones de Good morning, Vietnam, esa película en la que Robin Williams se convirtió en un actor de culto; no, por supuesto, para los serios señores de la Academia de Artes que siguen subvalorando a quienes se perfeccionan en hacer reír, por eso apenas le dieron un Óscar, cuando mereció muchos más, ¿o no capitán, mi capitán? Como si fuera muy fácil hacer reír cuando se lleva la tragedia por dentro, hasta la muerte misma. Un dj para llevar a través de las ondas, la esperanza en momentos oscuros y violencia.

El asunto es que este pinchadiscos es además un caricaturista de la palabra, un dotado para hacer chistes en donde las cosas se ponen serias. Burlarse del poder y de la muerte es lo que mejor sabe hacer, hasta el punto que hace del sarcasmo un arte.

Otro de los temas que aborda “Good Morning, Vietnam” es el de la integridad. Cronauer es apartado de su puesto como locutor, entre otras razones, porque intenta contar la verdad de lo que ocurre en Saigón, durante el conflicto militar entre Vietnam y los EE.UU.

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Cronauer asiste a la barbarie de la guerra, en pleno centro de la ciudad, y decide redactar una noticia con su puño y letra. Se le advierte que no se puede leer una noticia sin que pase por un filtro pero, pese a todo, el presentador decide saltarse la reglas y contar los hechos de forma verídica.

La predisposición es indispensable si queremos que nuestra vida, y la de los que nos rodean, sea plena. Nos referimos, claro, a la predisposición positiva. Ser positivo es mejor que ser negativo. El optimista, por lo general, está por encima del pesimista.

No debemos olvidar lo siguiente: hay que partir de la realidad, y estar lo más sujetos posible a la misma. Pero, una vez establecida esta “marca”, se puede afrontar lo que acontece a nuestro alrededor desde una actitud algo ilusoria. Ésta es una reacción más que lícita.

Tener ilusión y apostar por lo fantasioso no es malo. Si utilizamos lo irreal con destreza y responsabilidad, los resultados pueden ser muy beneficiosos para nosotros; hablamos de utilizar la imaginación para que nuestro ánimo y nuestro físico gocen de una salud física y psíquica a prueba de bombas.

 

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