¿Existe realmente la libertad de expresión en el arte?

Los recientes casos de músicos españoles condenados a prisión o multas por el contenido de sus letras han reabierto el debate: ¿Existe libertad de expresión en el arte, especialmente en la música? ¿Debe existir?

 

libertadarte culturainquieta

 

Es una realidad que se ha dado a lo largo de toda la historia del ser humano: personas señaladas, encerradas e incluso ejecutadas por sus pensamientos e ideas. Pero ¿se sigue manteniendo hoy en día al mismo nivel, en pleno Siglo XXI?. Los últimos datos nos dicen que sí, y más aún en la rama de la música. Según un informe de la agencia danesa Freemuse, en 2015 se duplicaron el número de casos de censura denunciados respecto al año anterior. De 237 se pasaron a 469 casos graves registrados, siendo China, Irán y Rusia los países más censuradores.

Se dice que una de las primeras censuras reconocidas en la historia música la sufrió en 1850 Giuseppe Verdi, cuya ópera "La Traviata" fue prohibida en ciertos lugares. Sólo fue una excepción, pero con el desarrollo de la industria musical la censura y la prohibición comenzaron a convertirse en una práctica cada vez más habitual. Buena cuenta de ello pudo dar Elvis Presley, cuyo baile fue prohibido en muchas zonas de Estados Unidos por ser demasiado sensual.

 

“God save the queen” de Sex Pistols fue censurado por la mayoría de medios británicos y su sello A&M Records rompió su contrato
 

Fueron los primeros casos pero no los únicos, ya que a lo largo del Siglo XX han sido numerosos, casi incontables, los músicos y grupos que han visto cohibida su libertad de expresión. Motivos políticos, religiosos, sexuales o morales han servido de razón a diferentes instituciones para prohibir canciones, conciertos y portadas de discos. Así, formaciones como Sex Pistols, The Clash, Rolling Stones, Pink Floyd, The Who, Erik Clapton, Bob Dylan, Jimi Hendrix, Frank Zappa, Elton John, Slayer, Black Sabbath, Pearl Jam, Björk, U2, Leonard Cohen, Nirvana, Rage Against The Machine, George Michael, Madonna o Pussy Riot (por citar algunos relevantes que nos han venido a la mente, pero hay muchos más) han sufrido en sus carnes algún tipo de censura.

Pero no sólo la música anglosajona se ha visto afectada por esta circunstancia, en Irán el año pasado el rapero Amir Tataloo fue condenado a 74 latigazos y 5 años de prisión por sus letras, y en Latinoamérica nombres como Víctor Jara, León Gieco, Caifanes, Charly García, Luis Alberto Spinetta, Roberto Carlos, Los Fabulosos Cadillacs, Molotov y muchos otros también fueron testigos de cómo los gobiernos (especialmente las dictaduras, claro) ven en la música una amenaza y tratan de ponerle cadenas.

 

Víctor Jara, referente de la canción protesta, fue fusilado durante el mandato de Augusto Pinochet

 

¿Y en España? En España la situación no es mucho más alentadora. Si pasamos por alto la dictadura franquista donde la cultura estaba oficialmente controlada, en la época democrática tampoco parece haber cambiado demasiado. Mediáticamente el primer caso de censura fue el del grupo Las Vulpes y su canción “Me gusta ser una zorra”, cantada en el programa Caja de Ritmos de TVE y que creó una gran polémica, tanta que incluso el director del programa Carlos Tena tuvo que dimitir.

Y eso fue sólo el principio, ya que otros músicos como Albert Pla, Javier Krahe o Bunbury también fueron vigilados. Aunque si hubo un estilo que sufrió con mayor frecuencia este acoso en los años 80-90 fue sin duda el punk-rock. Y es que en este género la ley ha castigado con mayor o menos dureza a un gran número de grupos, como Fermín Muguruza (Kortatu), Piperrak, Su Ta Gar, Berri Txarrak, Barricada, Eskorbuto o Soziedad Alkoholika.

 

Javier Krahe dedicó una satírica canción a Felipe González por no desvincularse de la OTAN

 

"Es la herencia de una ideología dictatorial" pensábamos, "ya se pasará, la democracia lo acabará cambiando" decíamos en aquel momento. Pero lo cierto es que en la actualidad está situación se sigue dando incluso con más fiereza que antaño. Un claro ejemplo de ello es la música rap, el estilo musical que más persecución está sufriendo en la actualidad por sus letras. Porque tal como ocurriese hace años con los estadounidenses Public Enemy o N.W.A. (especialmente Ice-T), hay un buen número de artistas de la escena hiphop española que han sido denunciados, censurados o condenados por su música, tales como Pablo Hassel, Ciniko, Ayax y Prok, Arma X, H.Kanino, La Insurgencia, Los Chikos del Maíz y el último caso, el del mallorquín Valtonyc. Todos ellos han sentido en algún momento presión debido a los textos de sus canciones. Aunque si hay un caso que ha transcendido de lo mediático últimamente ha sido el caso del cantante del grupo Def Con Dos, César Strawberry, cuya situación es más llamativa aún, ya que no ha sido condenado por sus canciones si no por unos tweets que publicó en su cuenta personal.

 

47271LIBERTAD

 

Todos estos casos reabren el viejo debate sobre si realmente existe libertad de expresión en el arte y la música, o estás disciplinas están controladas por terceras personas. ¿Deberíamos poder decir lo que queramos en una canción ¿O hay límites que no deberíamos poder cruzar y hacen bien en recordárnoslo?.

Y vosotros, ¿Qué pensáis?

Por Alfonso Gil Royo

Cultura Inquieta logo