Pantalla inquieta: Polillas en el estómago

 “Lo más grande que te puede suceder es que ames y seas correspondido” le decía Ewan McGregor a Nicole Kidman en “Moulin Rouge” ¿Cuánto yonki motivado del amor no ha hecho de esta frase (o alguna de Paulo Coelho) el leitmotiv de su existencia?

Gracias a Luis Alonso

 

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Es cierto que es fantástico estar enganchado a algo que te hace sentir grande, que te hace flotar sin estupefacientes, que prueba que la felicidad no es un invento del Hollywood edulcorado, que hace que tus neuronas cortocircuiten convirtiéndote en un zombie que puede ser la mejor versión de ti mismo, y que, además, produce agradables sensaciones corporales que nunca antes habías experimentado, el cosquilleo generalizado, el buen humor en bucle, la sonrisa gilipollesca, las mariposas éstas de las que hablan todos…

...pero… ¿qué pasa cuando las mariposas se vuelven polillas? ¿cuándo en vez de flotar te hundes en el fango? ¿cuándo el zombie irracional en el que te has convertido enferma? ¿cuándo las neuronas cortocircuitan y no reestablecen sus conexiones? ¿qué haces si te enganchas a la parte lóbrega de la pasión y sus emociones?

 

collage

 

Si voy a hablar sobre las sombras de ser “afectodependiente”, me viene a la cabeza, de manera irremediable, ese incomprendido y divertidísimo título que protagonizaron Meg Ryan y Matthew Broderick en los 90 y que contaba en tono de comedia ácida como nos sentimos al ser abandonados, lo viles y mezquinos que pueden llegar a ser nuestros actos cuando nos hieren y seguimos queriendo en contra de nuestra voluntad y la del otro, hasta donde seríamos capaces de llegar cuando queremos recuperar lo que creemos nuestro, en definitiva, lo oscuras que pueden llegar a ser muchas de las caras de ser “Adictos al amor”. Hagamos un repaso por algunas de las adicciones cinematográficas más ponzoñosas del cine actual, adicciones que demuestran que la pasión y el amor también pueden ser un auténtico asco.

 

ADICTOS AL AMOR MARITAL

“Revolutionary Road” (Sam Mendes, 2008) y “Blue Valentine” (Derek Cianfrance, 2010) narran, desde dos prismas muy opuestos, el ciclo vital de un romance, desde el flechazo y la ilusión hasta el desgaste y el descenso a los infiernos. La primera con una estética del Hollywood clásico, y la segunda con un tono totalmente indie, son dos dramas dolorosos sobre cómo se debe cortar con la dependencia a una historia cuando ya no tiene sentido continuar con ella, cuando la desilusión y la monotonía conllevan renunciar a unos sueños que se han perdido por el camino hacia una espiral de autodestrucción que puede que no tenga un recorrido de vuelta.

 

REVOLUTIONARY ROAD

BLUE VALENTINE

 

ADICTOS AL SEXO SIN AMOR

“Nymphomaniac” (Lars Von Trier, 2013) y “Elle” (Paul Verhoeven, 2016), dos controvertidas películas sobre la exploración de los más bajos instintos humanos y el amor, del sexo más bien, del sexo sin amor. En la primera, a través del periplo vital de una ninfómana se nos da una cruda muestra de las devastadoras consecuencias que tiene una enfermedad estigmatizada e incomprendida por la sociedad.

La segunda es un thriller que tiene como protagonista una madura ejecutiva de éxito que, tras sufrir una violación en su propia casa, empieza a descubrir partes de sí misma que no conocía, o que quizás, permanecían dormidas.

 

NYMPHOMANIAC

ELLE

 

ADICTOS AL TORMENTOSO AMOR ADOLESCENTE

“La vida de Adele” (Abdellatif Kechiche, 2013) y “Por trece razones” (Greg Araki y otros. Netflix, 2017) tratan sobre la intensidad de la adolescencia, lo loco que puede ser todo, el primer amor, el primer beso, la primera experiencia homosexual o el primer suicidio…y el último. “La vida de Adele” dio mucho de qué hablar por sus explícitas escenas de sexo lésbico, pero su historia está por encima de todo eso debido al magnetismo y la pureza de sus protagonistas y a unas escenas y diálogos impregnados de pasión en plena revolución hormonal.

“Por trece razones” narra la historia de Hannah, una quinceañera adicta a los problemas y a tomar malas decisiones, pero, sobre todo, adicta a Clay con el que vive una tensión pasional no resuelta; todo eso la empujan al suicidio y a grabar 13 cintas en las que cuenta sus motivos.

 

LA VIDA DE ADELE

POR TRECE RAZONES

 

ADICTOS AL AMOR CRIMINAL

“Criaturas celestiales” (Peter Jackson, 1994) y “Magical Girl” (Carlos Vermut, 2014) son dos rarezas bizarras, retorcidas, enfermizas, pero totalmente hipnóticas; dos caramelos envenenados acerca de lo peligroso que es llevar el delirio por alguien al terreno de esa obsesión extrema que nos conduciría a hacer cualquier cosa por hacer feliz a la persona que queremos, y cuando digo hacer cualquier cosa, es hacer cualquier cosa, matar, por ejemplo. En la cinta de Peter Jackson, dos amigas de imaginación y química portentosas urdirán un maquiavélico plan para que nadie rompa una amistad que se está convirtiendo en algo más.

La de Carlos Vermut es un puzzle de historias cruzadas en el que la última pieza es el espectador y su capacidad para construir el pasado de unos personajes con mucho que esconder.

 

CRIATURAS CELESTIALES

Magical Girl Foto pelicula 52111 1024x429

 

ADICTOS AL AMOR INCESTUOSO “Mommy” (Xavier Dolan, 2014) y “Soñadores” (Bernardo Bertolucci, 2003) hablan de muchas cosas, pero sobrevolando todo el conjunto flota la esencia y la sombra del amor prohibido, ese amor que seguramente hace sentir sucio mucho más allá de asimilarlo como un mero placer culpable, es la clase de amor que se podría profesar hacia una madre o hacia un hermano.

En la película de Dolan se nos narra la historia de una madre que no sabe cuidar de sí misma y un hijo con problemas de ira incontrolable que batalla entre procesar la pérdida de su padre y el “extraño” amor/odio que siente hacia su madre. “Soñadores” es el mejor Bertolucci, es París en Mayo del 68, es la revolución ideológica y sexual de Isabelle y Theo, dos hermanos que invitan a su apartamento a un americano para usarlo como juguete sexual o como tapadera para ocultar el deseo que sienten el uno por el otro.

 

MOMMY

LOS SONADORES

Gracias a Luis Alonso

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