5 maneras de recuperarse después de pasar el día con personas tóxicas

En nuestro día a día, es inevitable encontrarnos con situaciones o circunstancias que no son agradables. Todos nos enfrentamos a tensiones en el trabajo, discusiones con la pareja o familia y conflictos varios.

 

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Sin embargo, tener que hacer frente a estas realidades no significa que tengamos que "sufrirlas", con esto no queremos decir que no tengamos que afrontarlas, sino que lo más sano es no añadirles sufrimiento y evitar que se nos enquisten, produciéndonos malestar.

Esto incluye aprender a gestionar nuestra relación con las personas que prefieren optar por esta vía y quedarse ancladas en el pesimismo y la negatividad. No es fácil, pero aquí tenemos cinco consejos que nos pueden ayudar:

 

1. ¿Hasta que punto todo está mal?

Las personas tóxicas ven su vida de forma negativa. Sus temas de conversación favoritos son las enfermedades, sus problemas y los de otras personas, las diferentes terribles situaciones que se dan en el mundo, lo mucho que sufren, etcétera... En resumen, negatividad y malestar.

Después de estar tiempo con alguien así, es complicado sacudirse la visión negativa de encima, pero lo más sano es tomar perspectiva y preguntarse: ¿Es cierto que todo en la vida, en mi vida, está mal? ¿O esa es sólo la versión de otra persona, que mira las cosas de ese modo?

No se trata de mirar hacia otro lado, pero sí de no quedarnos en la queja y en el pesimismo.

 

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2. ¿De donde nos viene la angustia?

Una de las bases del psicoanálisis es que la angustia no engaña. Si estamos sintiendo angustia es que algo en nosotros no funciona bien. Este estado es una timbre de alarma de que debemos revisar nuestra existencia.

¿Qué es lo que nos provoca esa angustia? ¿La sentimos después de pasar tiempo con alguna persona concreta? ¿Hay cosas que te molestan, pero evitas abordarlas por temor a empezar un conflicto?

Los seres humanos tenemos tendencia a esquivar la angustia. Con este fin echamos mano muchas veces de la comida, el alcohol, la actividad, el estar siempre acompañados... Sin embargo, además de ser una señal de inmadurez emocional, a la larga esto puede tener el efecto contrario.

No hacer frente a los aspectos complejos o divergentes de nuestra vida que nos provocan la angustia supone que no hemos asumido nuestra capacidad y responsabilidad de gestionar los contratiempos emocionales que, seguro, se nos van a presentar a lo largo de nuestra existencia.

 

3. Mántente firme

Hay personas a las que el carácter de las personas tóxicas no les afecta, ¿de donde viene esta diferencia que hace que haya personas que enseguida se contaguien de esta negatividad y otras que no? Probablemente porque el segundo grupo son personas que no se dejan afectar, bien porque tienen la capacidad de cierta indiferencia y desconexión, o porque, mejor aún, tienen la confianza suficiente en sí mismos para no dejarse arrastrar por la tendencia o conducta de los otros.

Lo decía Marco Aurelio en sus Meditaciones: “Sé fuerte como las rocas que las olas del mar no dejan de golpear: se mantienen firmes mientras que a sus pies la espuma se agita y desaparece”.

Lo recomendable es trabajar en esa confianza necesaria para no perder pie, para que, a pesar de que haya olas no permitamos que nada nos haga perder el equilibrio y mantenernos firmes en nuestras convicciones, objetivos, elecciones y valores.

 

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4. Haz cosas que te hagan sentir bien

Una conversación interesante, comer algo que nos encanta, dar un paseo, ir al cine, pasar tiempo con alguien a quién queremos,... son las pequeñas cosas que nos hacen sentirnos bien y que nos ayudarán a recuperar nuestro bienestar después de un día duro.

Lo único que debemos tener cuidado cuando hagamos esto, es no tomarlo como una forma de evasión. No se trata de sustituir nuestros problemas con estas recompensas para que se nos olviden, sino de darnos cuenta de que nos estamos sintiendo mal, ser conscientes del origen de ese malestar y pensar una solución, y después de esto concedernos uno de estos pequeños placeres.

 

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5. Reconecta contigo mismo

Cuando pasamos demasiado tiempo enfrascados en algún problema, rodeados de personas tóxicas o en ambientes que nos desgastan, por lo que sea, emocionalmente, lo habitual es que nos sintamos un poco fuera de nosotros mismos, como si hubiéramos perdido un poco nuestra dirección.

Si es el caso, es importante que volvamos a reconectar con nosotros mismos, con lo que somos, con nuestra forma de ver la vida y nuestro mundo. También tenemos que aprender a confiar en la capacidad de cada persona de hacerse cargo de su propia vida, y diferenciar así cuál es nuestra responsalibilidad y cuáles de los otros.

La vida no es fácil para nadie, pero debemos poner de nuestra parte para disfrutarla, entenderla y vivirla con plenitud.

h/t: Pijama Surf

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