Pessoa y sus 3 caminos hacia los mundos superiores

Como casi todo en él, la relación de Fernando Pessoa con Dios, con la religión y con lo religioso es rebuscada. 

En esta selección hemos prestado especial atención a aquellos pasajes en los que, sin renunciar a la idea de un Dios más o menos tradicional, intenta restaurar el valor de lo concreto, el carácter sagrado que hay en cada cosa, en cada sensación.

 

fernando pessoa

 

No hay ninguna etiqueta, ninguna fórmula, que permita organizar y designar de manera completamente satisfactoria las consideraciones de Pessoa acerca de la religión. Por tanto, el nombre de «Panteísmo» ha de tomarse con cautela y es, en el fondo, inexacto, pero creemos que no traiciona del todo el sentir de Pessoa.

El lector ha de tener en cuenta, no obstante, que también puede encontrar destellos de teísmo, deísmo o incluso animismo, pues, en cierto modo, nuestro autor nunca terminó de resolver la tensión entre trascendencia e inmanencia.

 

"Tengo el deber de encerrarme en la casa de mi espíritu y trabajar cuanto pueda y en todo cuanto pueda para el progreso de la civilización y el ensanchamiento de la conciencia de la humanidad"

 

Creo en la existencia de mundos superiores al nuestro y de habitantes de esos mundos, en experiencias de diversos grados de espiritualidad que se sutilizan hasta llegar a un Ente Supremo, que presumiblemente creó este mundo. […] Dadas estas escalas de seres, no creo en la comunicación directa con Dios, pero, según nuestro refinamiento espiritual, podremos comunicarnos con seres cada vez más altos.

Hay tres caminos para lo oculto: el camino mágico (que incluye prácticas como las del espiritismo, intelectualmente al nivel de la brujería, que también es magia), camino extremadamente peligroso en todos los sentidos; el camino místico, que no tiene propiamente peligros, pero es incierto y lento; y lo que se llama el camino alquímico, el más difícil y el más perfecto de todos, porque implica una transmutación de la propia personalidad que la prepara sin grandes riesgos, antes bien con defensas que los demás caminos no tienen.

 

Pesso BrasileiraPessoa en Brasileira. Fotografía de Silvia García

 

En el mismo texto, Pessoa escribe, con ecos de Hölderlin:

Los dioses no murieron: lo que murió fue nuestra visión de ellos. No se fueron: los dejamos de ver. O cerramos los ojos o alguna niebla se interpuso entre ellos y nosotros. Subsisten, viven como vivieron, con la misma divinidad y la misma calma.

Esto recuerda el trabajo de Roberto Calasso, el erudito italiano que ha notado que ya no percibimos a los dioses, no porque sepamos más sino porque sabemos menos. Hemos perdido la percepción divina, el arte de hacer silencio, dedicar la energía, realizar rituales, sacrificar, desear con ardor y demás, para abrir el diálogo con lo invisible.

Por supuesto, la mayoría piensa hoy en día que los dioses nunca existieron y son sólo atavismos del pensamiento mágico superado por la ciencia. Y sin embargo, si la belleza es verdad, entones el mundo de los dioses -mucho más bello que el nuestro- tiene algo que decirnos; es un misterio, un sacramento que quizá todavía aguarda cierta revelación.

via Pijama Surf

 

 

 

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