Sapiosexual. Cuando quien seduce es la inteligencia

Las caras de la seducción son múltiples y misteriosas, y cada uno es atraído por aspectos diferentes del otro. Hay quien mira la sonrisa, los que se fijan en la gestualidad, otros en la simpatía. Y luego están los que se quedan totalmente deslumbrados por la inteligencia.

 

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Pero cuidado, no se trata simplemente de una seducción que prevé un papel importante de la mente, si no que de una verdadera atracción sexual hacia sujetos extremadamente inteligentes. El dr. Javier Aparicio, experto de Mundopsicologos.com  nos cuenta más sobre este tema.

 

Quién es el sapiosexual

Si nuestro querido Sigmund Freud levantara la cabeza tan solo unos instantes quedaría totalmente sorprendido de los avances en la sexualidad social. Probablemente pensaría que su teoría psicosexual es una gota de agua en un mar de evolución que está en constante expansión en cuanto a tendencias, términos y orientaciones. Y si hoy tuviéramos que darle una buena lección a nuestro querido Sigmund, le hablaríamos de algo donde él, podría sin duda ser un rompe corazones: La Sapiosexualidad.

La sapiosexualidad o persona sapiosexual es la persona que se siente una profunda atracción por los aspectos intelectuales y morales, siendo estos la base de toda su sexualidad, el deseo, el placer y la atracción. En otras palabras; es aquella persona que siente atraída por la inteligencia de otra persona.  Sin este componente de carácter intelectual no experimentan una conexión emocional que les lleva al amor o al deseo.

 

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Orígenes antiguos

En cuanto al nacimiento de esta tendencia como tal, el término se acuñó a principios de siglo XXI, sin embargo esta tendencia viene de muchos siglos antes. Si tuviéramos que poner un nacimiento nos remontaríamos a la Antigua Grecia (1200 a. C.-146 a. C). En esta época la sexualidad era abierta y la educación sexual se realizaba en los círculos más cultos y aristocráticos.

Especialmente esta educación y encuentros de carácter sexual se producían entre los “erastes” (maestros, instructores o sabios) y los “eromenos” (adolescentes que eran instruidos y admiraban a su maestro). Estas prácticas de instrucción se basaban en las artes amatorias, pero tenían como base el carácter intelectual de ser un buen amante, más que el componente sexual.

Posteriormente esto fue desapareciendo con el paso de Grecia, y si tuviéramos que ver más allá amores de carácter sapiosexual, un ejemplo parecido sería el amor cortés de la Edad Media (476 d.C. – 1453). En este amor la admiración por las cualidades morales de la dama y la evitación de la relación sexual lo eran todo.

 

alejandra quiroz F5hTTI4Hlv4 unsplashAlejandra Quiroz

 

¿Hay diferencia entre hombres y mujeres?

Volviendo a un plano actual de esta tendencia tanto hombres como mujeres son sapiosexuales, ya que la sexualidad no discrimina de gustos o sexos. Cabe destacar que en el caso femenino las mujeres tienen una mayor orientación a esta tendencia; ya que la excitación, deseo, y placer femenino es más mental que en los hombres.

 

El papel de la atracción física

Aunque si hablamos de términos mentales y físicos, hay que dejar claro que la atracción física es importante también aquí. Solo que el plano físico o la belleza, queda ligada a la parte intelectual; es decir siempre que se perciba la inteligencia se percibirá también el deseo por la belleza física.

Llegamos a este punto tanto Freud como tú podéis haberos dado cuenta que alguna vez os habéis enamorado de una persona intelectualmente y después apareció la atracción física como por arte de magia. Realmente todos alguna vez hemos podido ser un poco sapiosexuales, no hay por qué serlo de forma exclusiva y toda la vida, ya que la sexualidad es un proceso creciente en nuestra evolución individual.

En cuanto a las relaciones sapiosexuales quiero hacer hincapié en que se convierten en relaciones clásicas de pareja, pero con un alto contenido intelectual en todo el ciclo de la relación. Suelen ser parejas que están en una constante culturización y romantiqueo intelectual. Todo esto no quiere decir que no tengan crisis de pareja o que sean más o menos duraderas; ya que esto depende de muchos factores individuales.

 

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“¿Y el sexo?”

Por último tanto el bueno de Freud como el resto estamos pensando en la gran pregunta: “¿Se puede llegar a alcanzar un orgasmo sólo con la seducción de la mente y sin estímulos físicos con la intelectualidad?”

El sexo en estas parejas puede ser como en cualquier otra. Solo habría una gran diferencia que es el llamado “placer psíquico”. Este placer está asociado a fuertes sentimientos de felicidad, alegría, buen humor y equilibrio que se producen a nivel mental.

En estas parejas este placer está sobre-aumentado y es el que provoca los llamados “orgasmos mentales”. Un orgasmo real también puede ser logrado con la seducción mental sin contacto, aunque deben activarse los componentes fisiológicos, que lo provocan y esto no es cosa solo de los sapiosexuales, es algo que podemos lograr todos.

 

Por Javier Aparicio, de Mundopsicologos.com

 

 

 

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