“Madrid volverá”: una carta de amor a la ciudad de una librera de la capital

La escritora Laura Riñón, dueña de la librería Amapolas en octubre, rinde homenaje a la ciudad y a la cultura ante la incertidumbre y el miedo: 'Madrid volverá y será tan generosa como siempre lo fue'

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Esta es una declaración de amor firmada por Laura Riñón y, por todos aquellos que amamos Madrid, como ella misma dice al firmar el bello texto. 

'Amapolas en Octubre', título prestado de un poema de Sylvia Plath, da nombre a una pequeña librería que la escritora Laura Riñón abrió hace algo más de año y medio en el corazón de Madrid, cuando hacerlo ya era noticia y casi una heroicidad. Se cumplía así un sueño que Laura Riñón, escritora desde su adolescencia, tenía desde hace mucho. 'Recuerdo perfectamente que el día que cumplí 22 años brindé justo por eso: que algún día abriría una librería'.

Madrid siempre ha sido nido de sueños, lugar de encuentros y de esperanzas. Sus calles estrechas, se alían con sus grandes avenidas como arterias por las que fluye la vida. Todos nos hemos sentido alguna vez arropados por sus brazos tejidos a base de historia y de historias ajenas y propias. De Madrid al cielo y del cielo a Madrid, siempre.

 

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Así reza esta preciosa carta de amor a la ciudad de Madrid:


Madrid da la bienvenida sin preguntarte de dónde vienes. Se viste de largo para recibirte y alarga sus noches para que los recuerdos no te olviden. Madrid dibuja calles en mapas que no existen.

En Madrid los gatos vigilan tras las cortinas, observan a los que llegan para comenzar una vida. Muchos madrileños tienen un pueblo al que regresar, porque de allí salieron los familiares valientes que partieron años ha.

En Madrid hay pijos y yonkis, barrios y barriadas, adoquines amarillos y calles Reales, putas, nostálgicos, trabajadores y gobernantes, ciclistas y patinetes. Churrerías y pinchos. Lujo y pobreza. Madrid es caos y desorden. Ruido y bullicio. Gin a cualquier hora, restaurantes con estrella o con cerveza en botella. Conciertos clandestinos y grandes recintos atestados de público, teatros con butacas de terciopelo rojo y salas diminutas, librerías y museos, galerías y artistas callejeros. Universidad y escuela. Bares y salas de fiesta.

Madrid aparece tras el mostrador cuando el turista llega. Todo lo que quieras, le dice, tenemos todo lo que puedas necesitar en esta vida o en cualquier otra.
Incluso el silencio.
Madrid también es silencio.
Y cobijo. Y refugio. Y escondite.


Es el lugar en el que se encuentran los amigos para toda la vida. Y los amores fugaces. Y los amantes invisibles.
Madrid ha dejado de ser Madrid de pronto. El aire pesado ralentiza el tiempo y las calles se llenan de nada, de vacíos y de desencuentros. Madrid está siendo castigada y ahora necesita que le devolvamos lo que nos ha dado, o parte de ello al menos.

Porque Madrid volverá y será tan generosa como siempre lo fue. Nos recordará a los que no la abandonamos y nos lo agradecerá como sólo ella sabe hacerlo y volveremos a los «te acuerdas» que ahora no dejamos de mencionar por no poder crear nuevos recuerdos.
Le debemos parte de lo que somos, no la olvidemos ni la abandonemos.
Madrid nunca nos falló.

 

Amapolas en Octubre Librería: Web

 

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