«Cultivar la paciencia de escribir una palabra tras otra», los consejos de Kurosawa a los aspirantes a artistas

Akira Kurosawa es uno de los directores más influyentes de todos los tiempos. Nombrado por Steven Spielberg como "el Shakespeare del cine contemporáneo", el japonés acumula 66 premios y 21 nominaciones.

 

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Sus películas son estudiadas a conciencia en todo el mundo, especialmente entre los estudiantes de cine, gracias a la que fuera una innovadora forma de filmación y a lo interesante de sus historias: sólidas y apasionantes como pocas. Premiado en festivales tan representativos como Berlín, Venecia, Cannes o Moscú y aclamado en los BAFTA o los Óscar donde, en 1990, le otorgaron el Óscar honorífico por su trayectoria.

Después de haber escrito 75 películas, Kurosawa compartía este gran consejo en una entrevista: 

«Solamente a través de la escritura de guiones es como aprendes los detalles sobre la estructura de una película y sobre lo que es el cine. A los jóvenes aspirantes que llaman a mi puerta les insisto en esto: “Hoy en día cuesta mucho dinero hacer una película, y es difícil llegar a ser director. Debes aprender y experimentar cosas variadas para ser director, y eso no se consigue fácilmente. Pero si de verdad quieres hacer películas, escribe guiones primero. Todo lo que necesita un guión es un papel y un bolígrafo. Sólo a través de la escritura de guiones aprenderás los detalles de la estructura de una película y lo que es el cine”.

Eso es lo que les digo, pero ellos no lo hacen. Encuentran que escribir es muy duro, y así es. Escribir guiones es un trabajo muy duro, es más, Balzac dijo que para los escritores, incluido los novelistas, lo más necesario y esencial era poseer la paciencia para llevar a cabo la tarea de escribir palabras de una en una. Esa es la primera condición para cualquier escritor. Cuando consideras la obra completa de Balzac desde ese punto de vista, es simplemente asombroso porque ha producido un volumen tal de escritos que nos llevaría una vida leerlos todos», explicaba el director.

 

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Ahora te estarás preguntando cómo escribía Balzac. Pues cuentan que el novelista francés iba escribiendo e inmediatamente enviando a imprenta para imprimir cada página en grande. Cuando estas páginas le lleaban de vuelta, hacía las correciones al margen, dejando poco del texto original. Después, mandaba estas correcciones al impresor. Así era como conseguía producir tanto.

«El aspecto esencial era tener la paciencia de escribir una palabra tras otra hasta alcanzar la expresión adecuada. Mucha gente carece de esta paciencia. Sólo necesitas papel y bolígrafo para escribir un guión. La tediosa tarea de escribir ha de convertirse en una segunda naturaleza para ti.

Si te sientas y escribes tranquilamente durante todo el día, tendrás al menos dos o tres páginas, aunque haya sido una batalla. Si lo mantienes, podrás llegar a tener dos centenares de páginas en poco tiempo. Creo que los jóvenes de hoy no conocen este truco. Ellos empiezan y pretenden terminar inmediatamente.

Cuando vas a escalar una montaña, lo primero que te dicen es que no mires la cima, sino que mantengas los ojos clavados en el suelo mientras asciendes. Vas subiendo pacientemente paso a paso, y si miras a la cima, acabarás frustrado. Creo que escribir es lo mismo. Necesitas acostumbrarte a la tarea de escribir. Se necesita un esfuerzo para aprender a verlo no como algo penoso, sino como una rutina. Pero la mayoría tiende a rendirse a mitad de camino.

 

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Les suelo decir a mis ayudantes de dirección que si se dan por vencidos una vez, acabarán así siempre y se rendirán ante las primeras dificultades. Les digo que escriban —no importa qué— hasta que tengan algún tipo de final. Digo: “no se te ocurra abandonar, aunque se haga duro a mitad del camino”, pero cuando las cosas se ponen difíciles, ellos se rinden. Además, los jóvenes de hoy no leen, no creo que ninguno de ellos haya leído la literatura rusa en profundidad.

Es importante que en algún momento hagan una serie de lecturas. A menos que tengas una buena reserva dentro, no podrás crear nada. Por eso digo a menudo que la creación proviene de la memoria. La memoria es la fuente de la creación, no puedes crear algo a partir de la nada. Tanto si es de lecturas o de tus propias experiencias, no podrás a menos que tengas algo en tu interior. En este sentido, es importante hacer lecturas variadas. Las novelas actuales están bien, pero creo que también hay que leer a los clásicos. Si se estableciera una escuela de cine, sería importante hacer hincapié en las lecturas». Así insistía en el tema el gran Akira Kurosawa.

 

h/t: Calle del Orco 

 

 

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