Big Bang Data: la importancia y utilidad de los datos que generamos a diario

Big Bang Data. Expo en Fundación Telefónica. Del 14 de marzo al 24 de mayo de 2015

La producción de datos en volúmenes masivos es uno de los hechos fundamentales de nuestro tiempo. Mientras que en los últimos quince años el coste de almacenar información digital ha disminuido enormemente, el número de dispositivos que captan, producen y transmiten datos se ha multiplicado de forma exponencial.
La vasta infraestructura industrial que se despliega por todo el mundo para almacenar memorias, palabras, imágenes y actos requiere ya el 2% del consumo energético global. La explosión de los datos crece desenfrenadamente, sin que nadie acierte a ver su fin..

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24 hrs in photos, de Eric Kessels (Instalación, 2011)

Los datos generados por redes de sensores en infraestructuras y en tecnologías industriales, y por los ciudadanos en las redes sociales, los teléfonos móviles y las transacciones con tarjeta de crédito aparecen hoy como una oportunidad y una herramienta clave. Tras la explosión de datos se encuentran nuevas maneras de resolver problemas y plantear preguntas que ya están cambiando la forma cómo se practica la ciencia, cómo se genera valor en la economía y cómo se organizan la política y la sociedad.

Los datos pueden ser un elemento central para promover una democracia más participativa y una administración más eficaz. Sin embargo, también pueden utilizarse como armas para instaurar un estado de vigilancia sin precedentes. El acceso a los datos, el derecho a su uso y el valor que atesoran son factores que se sitúan en el centro de múltiples conflictos contemporáneos: desde la lucha por la transparencia hasta las repercusiones políticas de las filtraciones de Wikileaks y el caso Snowden, pasando por la mercantilización de la intimidad.
«Big Bang Data» explora los efectos de la datificación del mundo, un proceso tan determinante en el siglo XXI como lo fue la electrificación en el XIX.

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Prision Uniforms, de Chris Jordan (Fotografía, 2007)

 

1. EL PESO DE LA NUBE: Geografías emergentes de los datos
La Nube, el nombre genérico para los servicios que preservan nuestras fotos, e-mails, documentos de trabajo y mapas digitales, es quizá una de las metáforas más engañosas jamás acuñadas. Detrás de ella no hay nada ligero ni intangible.
Nuestra insaciable sed de datos ha producido una gran industria pesada, que no se diferencia demasiado de las factorías de la era mecánica, y una telaraña de cables y ondas electromagnéticas que envuelve el planeta por completo. Mantener nuestro ritmo incesante de producción y consumo de datos y asegurar su permanente accesibilidad tiene un impacto energético que ya no es trivial.

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Tele-Present Water, de David Bowen (Escultura cinética, 2011)

 

2. INMERSOS EN EL TSUNAMI: Una historia de la info-explosión
La idea de que vivimos bajo la onda expansiva de una gran explosión de información no es nueva. Sin embargo, el ritmo al que ha crecido en la última década la cantidad de datos que somos capaces de producir, transmitir y almacenar no tiene precedente. Hace cincuenta años, un disco duro era un enorme dispositivo, del tamaño de un coche utilitario, que almacenaba el equivalente a una canción en formato MP3, una ridícula porción de la capacidad del teléfono que llevamos hoy en el bolsillo.
A medida que nuestra experiencia personal y nuestra historia colectiva se codifican en soportes digitales, el problema de su preservación a largo plazo se hace más urgente.

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Exit, de Diller Scofidio + Renfro, Mark Hansen, Laura Kurgan y Ben Rubin (Audiovisual)

 

 

3. MÁS ES DIFERENTE: La ciencia del Big Data
Tener acceso a más datos no es solo una cuestión de volumen; a partir de un umbral determinado, es posible hacer las cosas de otra manera. Las inmensas masas de información que producen las organizaciones científicas, empresariales y gubernamentales contienen grandes bolsas de conocimiento valioso que pueden ser capturadas si aprendemos a detectarlas, extraerlas y leerlas.

4. EL LATIDO DEL MUNDO ¿Qué es la datificación?
A la facilidad para almacenar grandes volúmenes de información a bajo coste la acompaña otro factor determinante: la facilidad para producir esta información, gracias a los millones de sensores que inundan el mundo. Desde los receptores GPS que monitorizan el transporte de mercancías y pasajeros a los que miden la calidad del aire en las ciudades, el tráfico en las carreteras y el funcionamiento de las cadenas de montaje, por ejemplo. Esta infraestructura es ya imprescindible para que los grandes sistemas globales funcionen, pero además nos ofrece una nueva narrativa, en tiempo real, de las mecánicas urbanas, sociales y económicas.

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Flight Patterns, de Aaron Koblin (Gráfica a partir de sofware, 2006)

 

5. VISUALIZANDO LA COMPLEJIDAD: Explicar el mundo con datos
Con el nacimiento de la estadística moderna, a mediados del siglo XIX, como disciplina capaz de explicar distintos fenómenos sociales, científicos y económicos, surge la necesidad de forjar un nuevo lenguaje que salve la distancia existente entre la medición cuantitativa de la realidad y nuestra necesidad de narraciones para entender el mundo.

6. QUÉ PIENSAS, QUÉ HACES, QUÉ SIENTES: La producción social de los datos
Hasta hace una década, la gran mayoría de los datos producidos en el mundo eran resultado de procesos científicos, industriales y administrativos. Pero la explosión de las tecnologías móviles y la popularización de los servicios sociales de la Web 2.0 han cambiado esto de manera radical: hoy en día el principal agente de la explosión de datos es la actividad cotidiana de millones de ciudadanos. Ya sea realizando búsquedas en Google, subiendo vídeos a Youtube, actualizando Twitter o aceptando solicitudes en Facebook, nuestras acciones hoy producen huellas digitales en las que quedan capturados nuestros deseos, miedos y esperanzas.
Por este motivo, actualmente se están utilizando técnicas como el análisis de sentimientos [sentiment analysis] para intentar determinar nuestras preferencias colectivas a la hora de comprar un producto u opinar sobre una decisión política. 

7. UNA NUEVA ERA DEL CONOCIMIENTO
La revolución de las disciplinas después de los datos masivos
Del fútbol profesional a los estudios literarios o la prevención del crimen, en la actualidad son innumerables los ámbitos del conocimiento que se están viendo transformados profundamente por el acceso a grandes conjuntos de datos.
Las metodologías de la ciencia de los datos están abriéndose paso en múltiples disciplinas y creando dominios especializados, con nuevos perfiles profesionales. Así, hoy en la planificación urbanística se habla de tecnologías inteligentes (smart city); en la prensa, de periodismo de datos, y en los departamentos de historia, de humanidades digitales.

8. SOMOS DATOS
De la cuantificación a la mercantilización del yo
La necesidad de medir todo lo que hacemos, como forma de autoconocimiento, tiene una larga historia, pero lo que antes era una obsesión extrema hoy es una práctica cotidiana y una economía en crecimiento. La promesa del movimiento del yo cuantificado es que registrar cada uno de nuestros actos es la mejor vía para entender sus consecuencias y alcanzar cualquier propósito. Se trata de una de las muchas industrias que, por medio de los datos, han iniciado la mercantilización de nuestra intimidad.
Hoy no somos solamente consumidores de datos. Las plataformas sociales de Internet construyen un perfil extremadamente detallado de nuestras preferencias y nos convierten en un producto. Nuestros datos son la mercancía con la que comercian los gestores de información (data brokers) y un componente esencial del modelo económico que sostiene Internet. Esta recogida sistemática de datos sobre nuestra vida personal es uno de los factores que hacen posible el estado de vigilancia masiva revelado por las filtraciones de Edward Snowden.

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Hello World!, de Christopher Baker (Instalación audiovisual, 2008)

 

9. DATOS PARA EL BIEN COMÚN: Hacia una cultura crítica y participativa
Los ciudadanos tienen hoy un papel fundamental para determinar en qué clase de sociedad de los datos viviremos. Pueden resignarse a ser consumidores pasivos y mercancía en manos de quienes explotan su información, o ejercer su derecho a acceder a los datos que son de todos y utilizarlos.


Comisarios de la exposición: Olga Subirós y José Luis de Vicente
Exposición coproducida por Fundación Telefónica y CCCB (se pudo ver con anterioridad en Barcelona)

 

¿Dónde?
Espacio Fundación Telefónica. 4 ª Planta
C/ Fuencarral, nº3
Metro: Gran Vía
Cuándo: del 14 de marzo al 24 de mayo de 2015
Horario: de martes a domingo, de 10:00 a 22 horas
Entrada libre
Web: http://espacio.fundaciontelefonica.com/

 

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