La gran historia de amor y de vida de María José y Ángel

Es del todo imposible no sentirse conmovido, emocionado, traspasado e identificado con la historia de Ángel Hernández, el madrileño que ha asistido a María José Carrasco, el amor de su vida, su mujer, su compañera de viaje, enferma en fase terminal de esclerosis múltiple, en su suicidio.

Nosotros, sin mayor ánimo de entrar en la polémica suscitada alrededor de la eutanasia en tiempos de populismos y campañas políticas, sólo queremos reflexionar sobre el amor, la generosidad, humanidad, empatía y sentido común que es todo lo que nos inspira esta historia de amor sin límites.

 

Ángel Hernández El PaisÁngel Hernández. Foto, Carlos Rosillo vía El País

 

La enfermedad es tremendamente jodida y es algo, que por desgracia, nos atañe y nos concierne a todos pero, sólo hay una cosa peor que la enfermedad, y no, no es la muerte, es vivir con sufrimiento y dolor extremo y sin esperanza alguna, sin dignidad y sin fuerzas para seguir haciéndolo.

Es por eso, que Ángel Hernández un día quiso cumplir la última voluntad de su mujer Maria José Carrasco, y acabar con una batalla contra la esclerósis múltiple que había consumido sus vidas durante 30 años.

Sólo Ángel conoce el sufrimiento por el que han pasado y sólo él puede tener plena conciencia de lo que le llevó a prestarle sus manos a Maria José para que se bebiera el pentobarbital sódico que le produjo una muerte dulce. 

 

Angel Hernandez 2 eutanasia sociedad enfermedad amor emocionalÁngel Hernández y Maria José Carrasco

 

Ángel, consciente de que su heroicidad generaría polémica y sería sometida al juicio de una sociedad que, incomprensiblemente, no está preparada para ciertas cosas lógicas, grabó todo el proceso y el consentimiento de su mujer, convirtiéndose así en el primer detenido en este país por ayudar a alguien a morir.

¿Cómo puede un acto de amor y humanidad de tal calibre ser juzgado y castigado hasta el punto de convertirlo en un crimen?

 

Angel Hernandez 3 eutanasia sociedad enfermedad amor emocionalRamón Sampedro

 

El duelo por su esposa, Ángel lo ha pasado en un calabozo y atendiendo a una prensa que se está debatiendo entre la empatía o dar carnaza a un espectador que se cree con derecho a opinar sobre cómo y cuándo debe morir alguien.

Y es que, todo es más sencillo que la maquinaria socio-judicial que nos domina, todo se resume a una de las mil declaraciones que este madrileño ha hecho, “El Juez puede pedir de todo, puede ser que considere que no hay que aplicarme eximentes, pero mi abogada las va a reclamar".

"[...] si piden para mí dos años, por ejemplo, al haber reconocido los hechos, no entraría en prisión, pero tampoco me preocupa mucho, lo que me preocupaba era que mi mujer sufriera y eso se ha acabado”.

Se ha iniciado una campaña de firmas, a la que nos adherimos, para evitar que la Fiscalía presente cargos contra Ángel. Si queréis sumaros, podéis firmar a través de este enlace de change.org.

Creemos recordad que fue Jean Cocteau quien decía que "El amor no existe, existen solo los gestos de amor". Este, sin duda, nos parece un monumental acto de amor.

 

Angel Hernandez 4 eutanasia sociedad enfermedad amor emocionalFotograma de "Amour" de Michael Haneke

 

No tenemos que añadir mucho más, no hay que entrar en detalles escabrosos, ni ahondar en la herida, simplemente estamos totalmente del lado de Ángel Hernández, arrollados por su historia, una historia absolutamente necesaria.

 

 

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