Una anciana de 102 años mantiene viva una tradición filipina de tatuajes

Nos parecen de lo más apasionante los ingredientes de esta historia en la que se mezclan, vejez, experiencia, tradición, folclore y tatuajes, los que realiza una anciana que cuenta con 102 años de edad.

El mundo de los tatuajes, no es sólo una tendencia al alza, tiene una vertiente cultural arraigada a las tradiciones milenarias que hacen de este arte algo más interesante aún, llevando sus símbolos y sus significados a la categoría de una historia viva que queda impregnada en la piel.

 

Whang Od Oggay 1 vejez tatuajes tattoo estilo de vida folclore

 

La centenaria Whang-Od Oggay, con su experiencia vital, está ayudando a mantener viva una antigua tradición en la provincia de Kalinga en Filipinas.

Ella es la "mambabatok" más antigua del país, una tatuadora tradicional de Kalinga que, cada amanecer, lleva a cabo un ritual de elaboración en el que mezcla tinta de hollín de pino y agua para aplicar tatuajes que realiza a base de pequeños pinchazos en los cuerpos de personas de todo el mundo.

 

 
 
 
 
 
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⚪️ Batok. Tatuajele Kalinga cu altițe din Filipine. Aproape aceeași compoziție cu a iilor. Inclusiv semnificațiile sunt similare. Tradiția Batok este veche de peste 1000 de ani. ⚪️ “Tattoos are one of our greatest treasures; no one can take them away from us when we die.” “I want people to know that the traditional tattoo is not just a graphic – every design represents something. I want people to have tattoos not just to be in fashion, but because the design you choose means something about you.” . Whang-Od, 100 yo. She is the last traditional tattoo artist, unless her apprentice masters the art. . http://www.bbc.com/travel/story/20160106-an-ancient-ink-technique-sees-new-blood #cultural #connections #tattoo #kalingatattoo #batok #whangodtattoo #whangod #mambabatok #romanianblouse #lablouseroumaine #meaning #design

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Los viajeros curiosos que quieren conocer su historia, su persona e, incluso, llevarse uno de sus tatuajes marcando su piel, hacen un viaje de 15 horas al norte de Manila hacia el pueblo de montaña de Buscalan, al que solo se puede acceder caminando casi 2 kilómetros desde el camino de tierra más cercano a través de un bosque y plantaciones de arroz.

La anciana tatuadora usa una espina de árbol de pomelo, un palo de bambú, carbón y agua; la tinta hecha a mano se golpea profundamente en la piel usando la espina y el bambú para empujarla.

Los resultados son motivos permanentes que van desde líneas, formas simples o estampados tribales, hasta animales con significados como fuerza, belleza y fertilidad.

 

 

La tradición que Whang-Od quiere mantener viva a través de su arte, se remonta a los guerreros indígenas Butbut, para los que el arte corporal tenía un significado muy específico; solo podían tatuarse después de matar a alguien.

En las mujeres, sin embargo, los tatuajes tenían una finalidad relacionada con la belleza.

Whang-Od comenzó a tatuar a los 15 años, bajo la guía de su padre, para que éste pudiera descansar ya que los hombres eran los únicos a los que se les permitía aprender a tatuar.

 

 

Esta anciana, a parte de mantener viva su cultura y su folclore, fue una pionera que rompió con ciertas reglas heteronormativas y, a su edad, es un ejemplo de sabiduría y arte por el que, sin dudarlo, nos dejaríamos impregnar y marcar para siempre.

 

 
 
 
 
 
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