Una galería de rostros valientes en la guerra contra el coronavirus

Todas las guerras que tristemente se han ido sucediendo a lo largo de nuestra historia, han tenido miles de rostros de héroes y heroínas anónimos y anónimas que ni eligieron el sitio ni eligieron el lugar.

Nosotros, nos hemos visto inmersos en esta guerra bacteriológica que supone luchar contra el coronavirus y, como toda guerra, esta también está llena de valientes que han levantado sus trincheras en los hospitales y a los que sí debemos y queremos poner cara.

 

 

Ni los políticos, ni los economistas, ni los especialistas en epidemias, ni los soldados, ni las autoridades, los verdaderos héroes en esta dura batalla contrarreloj en la que estamos sumergidos, son todos esos médicos, enfermeras y enfermeros que conforman un personal sanitario que está desbordado.

Estos trabajadores están intensificando su labor en este momento de crisis y brindando atención crítica a medida que aumenta el número de casos de coronavirus; no solo trabajan largas horas, sino que, a menudo, lo hacen con escasez de máscarillas y equipos de EPP para mantenerse protegidos.

Muchos han decidido publicar selfies después de largos turnos y explicar lo que han experimentado en sus particulares campos de batalla para concienciarnos a todos los que nos quejamos por estar en casa.

 

 

Desde ojos cansados hasta rostros magullados, estas imágenes son una mirada inquietante y realista a los hombres y mujeres que están haciendo sacrificios por el bien mayor de la comunidad, poniéndose en riesgo ellos mismos.

Aún así, estos profesionales continúan al pie del cañon sin dudarlo. En Italia, por ejemplo, más de 7.000 profesionales médicos respondieron a un llamamiento nacional para voluntarios. 

"Es un acto de amor y orgullo. Estamos conmovidos. Hay personas de toda Italia y de todos los grupos de edad que han decidido ir al frente porque es un frente", declaró Francesco Boccia, Ministro de Asuntos Regionales. 

Estos gestos desinteresados y llenos de humanidad, se están dando a nivel mundial y, lo mínimo que podemos hacer, es prestar atención a sus historias para comprender la gravedad del COVID-19 y comprender por qué es tan esencial practicar el distanciamiento social y aplanar la curva.

Por favor, seguid en casa; si no lo hacéis por vosotros y los vuestros, hacedlo por ellos porque esta es una batalla libre de intereses particulares o personales, es una batalla con un enemigo en común.

 

 
 
 
 
 
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Sono i un'infermiera e in questo momento mi trovo ad affrontare questa emergenza sanitaria. Ho paura anche io, ma non di andare a fare la spesa, ho paura di andare a lavoro. Ho paura perché la mascherina potrebbe non aderire bene al viso, o potrei essermi toccata accidentalmente con i guanti sporchi, o magari le lenti non mi coprono nel tutto gli occhi e qualcosa potrebbe essere passato. Sono stanca fisicamente perché i dispositivi di protezione fanno male, il camice fa sudare e una volta vestita non posso più andare in bagno o bere per sei ore. Sono stanca psicologicamente, e come me lo sono tutti i miei colleghi che da settimane si trovano nella mia stessa condizione, ma questo non ci impedirà di svolgere il nostro lavoro come abbiamo sempre fatto. Continuerò a curare e prendermi cura dei miei pazienti, perché sono fiera e innamorata del mio lavoro. Quello che chiedo a chiunque stia leggendo questo post è di non vanificare lo sforzo che stiamo facendo, di essere altruisti, di stare in casa e così proteggere chi è più fragile. Noi giovani non siamo immuni al coronavirus, anche noi ci possiamo ammalare, o peggio ancora possiamo far ammalare. Non mi posso permettere il lusso di tornarmene a casa mia in quarantena, devo andare a lavoro e fare la mia parte. Voi fate la vostra, ve lo chiedo per favore.

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