Una copa de vino y otros motivos para celebrar

Comer es uno de los actos de amor más generosos que podemos regalarnos en esta vida. Muchos momentos felices suceden en torno a una cocina, una mesa o la barra de un bar y, por supuesto, tomando un buen vino en esa ceremonia que supone compartir manjares con las personas que queremos. 

 

Botella de vino 22pies, croquetas caseras, queso y jamón
22 Pies@anelgr

 

"El vino siembra poesía en los corazones"—Dante

 

Cambian los tiempos, las maneras de relacionarnos y las dinámicas del día a día, pero hay cosas que permanecen inmutables porque están incrustadas en nuestro ADN desde épocas inmemoriales.

En nuestra sangre rojiza como el vino 22 Pies, corre la celebración, la risa burlona y la picaresca; esa que nos hace únicos, que sobrevive a esos duendecillos internos que picotean de acá y de allá para procurarse el sustento; los pícaros son gente que se nutren del ingenio, pícaros somos cada uno de nosotros.

Si preguntamos qué tienen en común el Casco Viejo de Bilbao, el barrio de Ruzafa en Valencia, Poble Sec en Barcelona, el barrio de La Latina en Madrid, el Barrio Húmedo de León, el barrio de la Pescadería en A Coruña, toda Granada entera, el Tubo de Zaragoza o la famosa calle Laurel de Logroño, todos los “tapeadores” del mundo sabrán que son algunas de las calles y barrios más famosos de nuestro país para salir a tapear, eso que es tan nuestro.

22 Pies es un aliado ideal no solamente para dar sabor a nuestras salidas diurnas, sino también para reunirnos en casa para cenar con los amigos.

 

Botella de vino 22pies y tabla de quesos
22 Pies@anelgr

 

Pintxos, un poco de arroz, unos caracoles, unas setas, unas verduras, lacón, jamón y lomo, unas croquetas, queso o unas patatas fritas, saben mejor si se saborean con un 22 Pies, el vino que llega desde la Rioja a todos los barrios de tapeo del país, a todas nuestras casas y a todos nuestros momentos.

 

 

el tabernero Durán
El tabernero Durán

 

Cuenta la leyenda que había una vez un tabernero conocido como Durán, a quien le desaparecía cada noche una botella de su mejor vino. Un día decidió esperar escondido entre las barricas para descubrir quién era el ladrón.

Cuál fue su sorpresa al ver que no era uno, sino once pequeños pícaros amantes de su vino, intenso y lleno de aroma. Esta leyenda da nombre e ilustra la etiqueta de cada botella de 22 Pies, un vino tinto crianza de Rioja que demuestra que se puede respetar la tradición y a la vez evolucionar hacia los nuevos gustos y formas de vida.

¿Quién no conserva uno de esos "Lazarillos" dentro? ¿Quién no disfruta con una copa de vino mientras observa la realidad a través del cristal más placentero de la vida?

Un 22 Pies puede hacernos llorar de risa o emocionarnos, hacer que nos confesemos, nos lleva a confabular contra el devenir, soltar lastres y unir lazos porque aunque hay cosas que creíamos inmutables, cambian y evolucionan ante nuestros ojos asombrados y una sonrisa de medio lado. Y si no que pregunten a nuestros abuelos o a nuestros padres.

 

22 Pies es un crianza, uno de esos vinos que mima la uva, que define su propia personalidad sin perder la tradición y encuentra su propio camino sin perder la vista de su origen. ¡Brindemos!

 

22pies logo, bebe con moderación

 

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