Asómate al balcón del Atlántico y disfruta de A Coruña

Se la conoce como la ciudad en la que nadie es forastero, por la hospitalidad con la que te acogen sus gentes; es Marineda, porque así la bautizó Emilia Pardo Bazán; es también la noble ciudad de cristal, por sus emblemáticas galerías; y, a su vez, la ventana que mira al mar, una ventana acristalada a la que asomarse para disfrutar de la brisa fresca del Atlántico.

Todas estas pistas que te ofrecemos deben conducirte inequívocamente a un único lugar: A Coruña. Una tierra que, por sus muchos encantos, podría describirse con infinidad de calificativos: íntima, por la tranquilidad que encuentras en las callejuelas del casco histórico; mágica, por sus leyendas de celtas, sirenas y piratas; costera, por sus bonitas playas urbanas; señorial, por sus edificios de estética modernista… pero si los coruñeses sólo pudieran quedarse con un atributo para su urbe, sin dudarlo ni un instante, elegirían: atlántica.

 

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Panorámica de la ciudad de A Coruña. Cedida por Turismo de A Coruña.

 

La fiereza, la belleza, la emoción del océano Atlántico está impresa en el ADN de todo coruñés. Su identidad, su historia y su tradición provienen de esas aguas que con un incansable oleaje esculpen la escarpada y kilométrica costa que les proporciona sustento y diversión a partes iguales.

El Atlántico omnipresente influencia cada rincón: la cultura, el deporte, la sabrosa gastronomía.. y por eso es justo que ese mismo mar nos guíe a lo largo de nuestra visita por la ciudad. Podríamos empezar por un placentero recorrido por el paseo marítimo coruñés, que puede presumir de ser el más largo de toda Europa.

 

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Fotografía de la Torre de Hércules. Cedida por Turismo de A Coruña.

 

La ruta nos sorprenderá por el camino con muchos enclaves de interés: el obelisco del Millenium, un monumento de acero y cristal que se erigió para conmemorar el inicio del siglo XXI; las playas de Riazor y Orzán, a un paso del casco histórico; los museos científicos de la Domus y la Casa de los Peces, que fascinarán tanto a mayores como a pequeños; la Torre de Hércules, el faro más antiguo del mundo en funcionamiento que ilumina cada noche, desde los tiempos de los romanos, la oscuridad del Atlántico. Finalmente, el itinerario por el paseo marítimo desembocará en la dársena de La Marina, donde te recibirán las embarcaciones atracadas en el puerto y frente a ellas los edificios de galerías acristaladas, ante tus ojos una típica estampa coruñesa.

De una de las imágenes más icónicas de A Coruña, nos desplazamos hasta el monte San Pedro, un entorno que antaño fue un lugar estratégico para la defensa de la ciudad, pero que ahora nos brindará una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad. Para acceder a esta colina puedes subirte a un moderno ascensor con forma de bola de cristal, que es otra atracción turística en sí mismo.

 

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Fotografía de La Marina. Cedida por Turismo de A Coruña.

 

Otra parada imprescindible es la Plaza de María Pita, centro neurálgico de la urbe y sede del ayuntamiento. La plaza está día y noche custodiada por la estatua de María Pita, célebre heroína coruñesa que con su valentía fue capaz de ahuyentar a las tropas británicas capitaneadas por Sir Francis Drake, al grito de “quien tenga honra que me siga”. Después nos adentraremos en las callejuelas de la Ciudad Vieja con el simple propósito de perdernos por entre esas calles estrechas y empedradas, de casas bajas con galerías que guardan entre sus muros viejas historias de marineros.

En ese caminar sin rumbo fijo nos toparemos con joyas románicas como son la Iglesia de Santa María y la Iglesia de Santiago. Por allí cerca también se sitúa el convento de las Bárbaras, también medieval y situado en una placita con mucho encanto; otro lugar de interés es la plaza de Azcárraga, con su Fuente del Deseo y el palacio de la Capitanía General.

 

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Fotografía del castillo de San Antón. Cedida por Turismo de A Coruña.

 

No muy lejos de la Ciudad Vieja y ubicado en un pequeño islote unido a la ciudad por una estrecha lengua de tierra, está el castillo de San Antón, que en el pasado tuvo muy diversas funciones, entre ellas la de cárcel y leprosería, y que hoy alberga un museo arqueológico que será punto de encuentro para aficionados a la historia.

Ya se sabe que tanto pasear como el mar abren mucho el apetito y si algo podemos afirmar con rotundidad es que la gastronomía gallega es deliciosa y muy abundante. Por supuesto, A Coruña brinda la oportunidad a todos sus visitantes de degustar todo tipo recetas típicas y vanguardistas con productos de excelente calidad, especialmente, aquellos procedentes de su mar.

A Coruña es uno de los destinos turísticos más completos, si la visitas ya sea en familia, en pareja o con amigos esta ciudad tendrá siempre un plan que proponeros. No querréis dejar ningún rincón por perdido y no os cansaréis de contemplar cada tarde un asombroso atardecer, cortesía de un mar Atlántico que siempre rinde pleitesía en la ciudad herculina.

 

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