Por qué y cómo debemos ejercer la responsabilidad afectiva

Todxs hemos vivido episodios sexo-afectivos en los que nos hemos sentido rechazadxs, perdidxs y llenxs de preguntas que nunca obtuvieron respuesta. Quizás no se ejerció hacia nosotrxs eso que llaman "responsabilidad afectiva".

Tener responsabilidad afectiva significa, básicamente, establecer relaciones o vínculos consecuentes, de forma igualitaria, respetuosa y empática.

Gracias a Giorgina Fusari de Psicología y Mente.

 

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Los amantes de Renoir.

 

La responsabilidad afectiva implica tener en cuenta las consecuencias de las acciones propias en la otra persona y pensar en la pareja, amigxs o familiares antes de tomar unas decisiones que puedan afectarla. También implica hacerse cargo de nuestras acciones.

No existen recetas mágicas para una relación perfecta. Para tener una relación responsable es necesario comprender que esa conexión consta de más de una persona. Es por eso que hay que dejar a un lado el egocentrismo y valerse de la empatía.

La comunicación asertiva es una de las claves. La responsabilidad afectiva es ser capaces de decir qué nos molesta y qué sentimos para prevenir y superar conflictos. También es expresarse directamente con claridad y honestidad, establecer qué está permitido fomentando el diálogo. 

No se considera responsabilidad afectiva: invalidar las emociones de la otra persona, jugar con las ilusiones de los demás o creer que los demás pueden adivinar lo que sentimos, necesitamos o pensamos.

 

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Kiss V de Roy Lichtenstein.

 

Una persona que no se responsabiliza no puede llevar a cabo un compromiso, tiene cambios de humor frecuentes aparentemente sin razón, no tiene control sobre sus propios pensamientos y emociones y hace todo lo posible por controlar a quienes están cerca.

Una práctica muy extendida desde que incluimos las redes sociales y ciertas aplicaciones para relacionarnos es lo que se ha denominado como ghosting y que consiste en cortar una relación sin previo aviso. Esta actitud solo refleja falta de comunicación y de cuidado por los demás.

En este sentido, la responsabilidad afectiva dicta que hay que lidiar con una ruptura de forma sincera, por muy dolorosa que sea. Huir de esta situación lo único que consigue es hacer daño a la otra persona.

El ghosting también se produce cuando se está conociendo a alguien. No importa si se trata de relaciones causales o de relaciones abiertas, todo vínculo necesita de responsabilidad afectiva.

 

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Óleo de Malcolm T. Liepke.

 

Lo más importante es que todas las partes de una relación estén de acuerdo con ese vínculo, esta es la mejor forma de conseguir que cualquier tipo de nexo que nos une a otras personas funcione correctamente.

Para interrumpir una relación sin lastimar (o haciendo el menos daño posible) no hay que tratar de evitar a toda costa el dolor de la otra persona, sino que hay que priorizar sus necesidades y deseos, a los nuestros.

Para ello, debemos pensar en qué queremos y por qué lo queremos; pensar en lo que vamos a decir y cómo vamos a decirlo; tener buenas intenciones; ser personas honestas, pero no crueles; y decir las cosas en persona.

En definitiva, si hemos querido a alguien, si de alguna manera lo seguimos queriendo o, si en algún momento hemos mostrado interés por otra persona aunque sea momentáneo o pasajero, lo mínimo que podemos hacer es ser sincerxs cuando todo se acabe, y serlo con el resto. Empieza por ser sincero con unx mismx.

 

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Los amantes de Magritte.