El cometa “verde” que vuelve a acercarse a la Tierra después de 50.000 años (y por última vez)

El período paleolítico estaba en pleno desarrollo y el cometa que hoy conocemos como C/2022 E3 (ZTF) se aproximaba muchísimo a la Tierra, tanto como ahora, que regresa luego de 50.000 años.

Los primeros sapiens que salían de África, incluso los neandertales que aún existían, posiblemente no distinguieron un borroso punto nuevo, que brillaba en esos antiguos cielos nocturnos, repletos de estrellas. Por estos días, en cambio, a esa bola de hielo, roca, gases y polvo que se acerca nuevamente a visitarnos, la veremos con nuevos ojos, pero por última vez. Su tránsito por el sistema solar lo afectó de tal forma, que ya nunca volverá.

 

cometa verde
Cometa verde.

Hace casi un año, el 2 de marzo de 2022, las 16 cámaras adosadas al telescopio Samuel Oschin –de 1,20 metros de diámetro– en el Observatorio Palomar, de San Diego, California, observaron algo distinto. Primero se pensó que era un asteroide, es decir, una roca que vaga por el espacio, de decenas a cientos de kilómetros de diámetro. Pero al día siguiente, al observar con mayor detalle, surgió algo llamativo: la coma. Una capa de gases que rodea al cuerpo, como una esfera, y que al ser “soplada” por el viento solar, forma la cola. Era un cometa.

 Así fue que tomó el nombre de C/2022 E3 (ZTF): la C, por cometa no periódico, que tarda más de 200 años en volver a acercase a la Tierra; el 2022, por el año de descubrimiento; la E, por la quincena de su descubrimiento (la primera de marzo); el 3, por el orden de aparición entre los objetos de esa quincena; y ZTF, por haber sido observado por el proyecto de búsqueda Zwicky Transient Facility. Pero esta denominación científica convive con otra popular: el cometa verde.

 

 

 

“En mayo de 2020, el cometa pasó tan cerca de Saturno como ahora de la Tierra, y suponemos que eso cambió su trayectoria”, explica Romina Di Sisto, doctora en astronomía e investigadora del Conicet. Di Sisto es especialista en ciencia planetaria y docente de la cátedra de mecánica celeste. Tanto sabe del tema que el Minor Planet Center, la organización mundial a cargo de los asteroides, decidió en 2017 que el asteroide 1988 RQ12 se llame Rominadisisto. En resumen, si alguna roca se está acercando a la Tierra, habría que preguntarle a ella si nos choca, o no.

Desde el inicio de la humanidad, los cometas causaron temor, “pronosticaron” la caída de imperios o bien “afirmaron” el beneplácito de los dioses con el emperador en turno, generaron leyendas y asombraron a nuestra especie. Ese nuevo astro que desplegaba su cola entre las estrellas solo podía ser una señal de “algo” que el universo quería decirnos. Pero hace tres siglos, un astrónomo daría su apellido al cometa más famoso de todos y, mucho más importante, nos enseñaría que no eran un mensaje divino, sino un objeto más de este universo gobernado por leyes físicas que podíamos comprender.

 

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Cometa verde | Foto: izquierda - Carlos Caccia, (Intendente Alvear, Argentina) / derecha - Dan Burbank (ISS Expedition 30, NASA).

Edmund Halley fue el primero en darse cuenta de que no todos esos cuerpos eran distintos y de que algunos podían ser el mismo, de regreso. En 1705 pronosticó la aparición del cometa Halley para 1758. Faltaban aún 53 años, pero los cálculos de Edmund eran claros: el período del cometa era de 76 años. Cuando el científico postuló su idea, tenía ya 49 años y sabía que era casi imposible llegar a ver cumplirse su mayor descubrimiento (con 102 años). No se equivocó en ninguno de ambos presagios. En 1742, con 85 años, Edmund Halley murió, y 17 años después, pocos meses más tarde de sus cálculos, un espléndido cometa desplegaba su cola por el firmamento.

Hoy los astrónomos herederos de Halley desentrañan los secretos del cometa “verde”, de C/2022 E3 (ZTF), en su última visita a la Tierra. Quizás valga la pena buscarlo entre las estrellas, aunque más no sea como despedida distante de este “mensajero de los cielos”.

A partir de este jueves 21 de enero, las personas del hemisferio norte podrán observar al pequeño resplandor verde, es decir, que en países como México se podrá observar este astro, cuando haya luna nueva. Para el resto de países en América Latina, el cometa verde podrá ser visto a principios de febrero.

 

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