'Todas somos sospechosas', una reflexión de MariJo Ribas

La artista mallorquina MariJo Ribas defiende la capacidad del arte como activadora de pensamiento. Le interesa la intersección entre disciplinas: arte/historia, arte/ciencia, arte/antropología, arte/tecnología, arte/vida.

 

dan cretuLa Gioconda de Dan Cretu

 

MariJo es la autora del siguiente artículo a propósito de los días tan intimidantes que nos está tocando vivir.

 

Todas somos sospechosas

Ayer por la mañana fui a comprar a una frutería, llevaba casi una semana sin salir de casa. La gente hacía cola de forma muy disciplinada, respetando el metro de distancia de rigor. Es primavera y yo soy alérgica, justo antes de que llegase mi turno, tuve que hacer un gran esfuerzo para no estornudar, tenía la impresión de que si lo hacía todos huirían o simplemente me sacarían del local y no podría comprar.

Esta sospecha, que invita al individualismo, la disciplina, o a un sentido colectivo de vulnerabilidad y miedo está creando hábitos de comportamiento y afectividad que parece que han llegado para quedarse. Un humanismo -la especie se ve en peligro- en el que de nuevo surgen bandos, norte y sur, y el mapa pierde sentido, pero las cifras van vinculadas a decisiones de estado. Las fronteras y muros son reversibles: los mexicanos bloquean la frontera para que no entren en su país estadounidenses contagiados por el covid-19, en cambio en Portugal regularizan a todos sus inmigrantes.

Spivak se preguntaba si podía haber nada más higiénico que un mapa, que presenta una unidad compacta y unitaria. Justamente la higiene ahora mismo es nuestra defensa, la mascarilla es el escudo y la habitación propia que supuso un espacio de emancipación se convierte en oficina, bar, escuela, parque, playa o cárcel, de la que solo escapamos de forma disciplinada por razones de primera necesidad. Según Paul B. Preciado “La nueva frontera es tu epidermis. El nuevo Lampedusa es tu piel” la sospecha esta también dentro del espacio doméstico.

Escuché un audio en el que una vidente vaticinaba hace meses numerosas pérdidas humanas causadas por un virus. Hace años Bill Gates, en una charla TED, especuló sobre futuros conflictos biológicos, mucho más agresivos que el ébola. Según un vídeo de Ruby Demestoy, en el evento 201 celebrado el año pasado, se hizo un simulacro de virus mundial en el que expertos daban sus recomendaciones ante una pandemia global.

Las teorías conspirativas apuntan a ser nuevos cultos, los templos están cerrados, y ya justo al principio de la crisis, dentro de las arquitecturas religiosas cambiaron los rituales, nada de agua sagrada, ni darse la paz, y mucho menos comer de la mano del sacerdote, la higiene como ritual ha substituido al resto.

Los peces han vuelto a los canales de Venecia, los jabalíes han bajado hasta la Diagonal de Barcelona y los delfines se acercan a las costas Baleares. La contaminación ha descendido de forma radical, pero Greta no ha tenido nada que ver, de hecho ella y su padre también han estado confinados con síntomas.

El trafico aéreo y rodado ha disminuido, casi de forma directamente proporcional a lo que ha crecido el tráfico de datos y voz. Zizek apunta que quizás la sensación de seguridad quede reservada a la realidad virtual, mediada por nuestros dispositivos. Especula un futuro en que “moverse libremente en espacios abiertos será privilegio de "ultra ricos" que cuenten con propias islas”. Y para mí, que vivo en una isla bastante poblada, vaticina a algo no tan malo: la desaparición de los cruceros.

Se puede criticar que se refrieran a este virus con términos bélicos, aun que las imágenes de polideportivos llenos de camas, equipados de forma provisional como hospitales de emergencia, recuerdan solo a imágenes de guerra, que ya hemos visto en blanco y negro o en ficción. Los saharauis llevan confinados 45 años, y justo esta noche se ha perpetrado un nuevo bombardeo en la franja de Gaza, estas sí son guerras, en la forma en la que las conocíamos hasta ahora.

Este bicho hace tambalear a personas, estados, sistemas globales y por ende al capitalismo. Marina Garcés apunta que esta crisis evidencia la fragilidad del sistema y acentúa el clasismo, ya que los sectores más precarizados son los más expuestos al contagio. Judith Butler opina que "la desigualdad radical y la explotación capitalista encuentran formas de reproducir y fortalecer sus poderes" con medidas que pueden ser electoralistas, oportunistas y por supuesto nada desinteresadas. Franco "Bifo" Berardi, se refiere al "biovirus que prolifera en el cuerpo estresado de la humanidad

global". Lo que para Zizek es un golpe a lo Kill Bill, para Bifo es la "detención de la máquina". Daniel Innerarity dice que esto nos puede hacer "más conscientes de que entramos en un horizonte de turbulencias", y creo que empiezo a notar la brisa.

 

MariJo: Web | Instagram

 

 

 

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