El primer ataúd viviente hecho de hongos que devuelve los nutrientes humanos a la naturaleza

Durante miles de años el ser humano ha desarrollado infinidad de diferentes ritos funerarios para dar respuesta a la necesidad de decir adiós y de enfrentar la muerte. Ritos que van en consonancia con las costumbres de su tiempo.

 

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Todas las fotografías, cortesía de Loop

 

Es estimulante  que nos estemos asomando a los «entierros verdes», ritos funerarios y entierros más respetuosos con el medio ambiente que los ataúdes estándar.

En este sentido, una empresa de los Países Bajos está cambiando la forma en que pensamos sobre la muerte. Tomando el ataúd tradicional y rediseñarlo a partir de materiales naturales, han creado un producto que completa el círculo de la vida. Loop es un ataúd viviente hecho de micelio de hongos, que permite que la estructura se biodegrade en solo 30 a 45 días.

Creado por Bob Hendrikx, investigador de TU Delft, este capullo viviente ha sido diseñado para neutralizar las toxinas del cuerpo y ayudar a la biodiversidad alimentando, propiciando nueva vida. Hendrikx se ha sentido fascinado durante mucho tiempo por el uso de materiales vivos en el diseño y ha trabajado en el pasado en estrecha colaboración con directores de funerarias para aprender pormenorizadamente sobre el proceso del entierro antes de crear Loop.

 

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Todas las fotografías, cortesía de Loop

 

El micelio fue seleccionado como material para Loop después de una muy cuidadosa consideración de sus propiedades. Por lo general, crece bajo tierra en la raíz de árboles, plantas y hongos, y proporciona nutrientes a lo que habita por encima del suelo. También ayuda a neutralizar las toxinas del suelo, convirtiéndola en la sustancia idónea para crear un lugar para el descanso final. 

"El "Ataúd viviente" (The Living Cocoon) nos permite a las personas, una vez que muramos, a volver a ser uno con la madre tierra y enriquecer el suelo, en lugar de contaminarlo”, dice Hendrikx. Por lo general, un cadáver humano puede tardar más de una década en descomponerse dentro de un ataúd tradicional, según las condiciones. El ataúd en sí, que está barnizado y tiene accesorios de metal, puede tardar aún más.

Este "ataúd viviente" ayuda activamente la descomposición contribuyendo activamente al compostaje, se cree que puede acelerar el proceso a solo dos o tres años. Curiosamente, la investigación inicial ha llegado a demostrar que la naturaleza absorbe el ataúd en solo 30 a 45 días, cuando se usa en condiciones climáticas normales en Países Bajos.

 

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Desarrollado en colaboración con la Universidad Tecnológica de Delft y el Centro deBiodiversidad Naturalis, el Capullo Vivo contiene un lecho de musgo repleto de micelio, raíces de plantas y un exuberante ecosistema de microorganismos. El ataúd ya está a la venta en los Países Bajos, y se ha utilizado para un entierro en La Haya.

Hasta la fecha, Loop ha fabricado diez ataúdes vivientes a un precio de unos 1.250 euros cada uno, un precio que debería bajar sensiblemente en cuanto se extienda su uso.

 

El primer ataúd viviente del mundo hecho de micelio de hongos devuelve los nutrientes humanos a la naturaleza:

 

 

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