Madrid está de enhorabuena. Tras más de cien años cerrado y olvidado, esta joya arquitectónica está, ¡por fin!, a punto de comenzar su última fase de reconstrucción.
El Beti Jai fue inaugurado en 1894, en un momento álgido de la pelota vasca en Madrid, en el que llegaron a estar en funcionamiento 18 frontones. Durante dos décadas, hasta 1918, vivió su momento de esplendor.
Después pasó a tener usos diversos tales como garaje, una comisaría de policía, almacén, una cárcel, un taller de coches, otro de escayola y cartón piedra e incluso como concesionario de Harley Davidson pero terminó por ser cerrado y abandonado.
A pesar de la lucha de los vecinos y defensores que incluso crearon una plataforma para salvar el frontón, el paso del tiempo fue haciendo mella en su estructura que se fue agrietando y cubriendo de vegetación.
Por suerte, en 2015 se iniciaba su restauración. Ahora este joya única que se encuentra ubicada en el centro de Madrid, concretamente en el número 7 de la calle Marqués de Riscal, tiene ya su pista despejada y los arcos a punto para que pueda ser visitado y transitado. De hecho, por petición popular, así fue hace unos días, cuando el edificio abrió sus puertas por un día para que los ciudadanos y ciudadanas pudieran visitarlo.
El "siempre alegre" -traducción de su nombre en euskera- o cupa una parcela de 3.609 metros cuadrados y la superficie construida alcanza los 10.800 metros cuadrados y está realizado en diferentes estilos, entre los que cabe destacar el neomudéjar. En 1991 fue declarado monumento nacional, y en 2011 Bien de Interés Cultural.
Ahora solo falta saber cuál será el uso que se le dará a este edificio único. La plataforma Salvemos el frontón que tanto ha peleado por recuperarlo, documentar su historia y evitar que fuera destinado a la especulación inmobilidaria, apuesta por mantener la esencia y el espíritu de lo que fue en su día, un lugar donde deporte y cultura brillaban con luz propia. ¡Esperemos poder verlo pronto en funcionamiento!
