Ubicada en un entorno salvaje y aislada en medio de un bosque en una pequeña pendiente, se nos antoja el lugar perfecto para estar en otoño.

Realizada en vidrio, acero y madera laminada, el proyecto tiene la firma reconocible del arquitecto, quien acostumbra a utilizar una geometría sencilla de materiales orgánicos en entornos naturales.
Casa York -este es su nombre- ha sido concebida como un lugar donde alejarse por unos días o durante las vacaciones del ajetreo y bullicio diario de las grandes ciudades y los ritmos de vida acelerados. Es perfecta para familias grandes o grupos de amigos.
La casa tiene cuatro habitaciones con baño con capacidad para 8 personas y espacios comunes, tanto interiores como exteriores, pensados para disfrutar del paisaje y saborear el tiempo. Con terrazas de varios niveles y enormes puertas corredizas de vidrio, Casa York forma parte del entorno y el entorno forma parte de Casa York en perfecto sintonía.
Debido a su ubicación en esta pequeña colina inclinada, las habitaciones de los tres pisos de la casa cuentan con ventanas panorámicas que permiten a sus habitantes disfrutar de unas impresionantes vistas.
Diseñada con un techo a dos aguas dividido en dos por un bloque central, el resultado es un aspecto fresco y diferente. En el interior, las superficies están acabadas con paneles de madera chapada, lo que permite un uso más libre de la luz difusa dentro de la casa y un ambiente muy acogedor.
Nosotros ya nos imaginamos ahí con la chimenea encendida, un buen libro, buena música y mejor compañía.




