Murray Goodchild y su mujer, Vicky, comenzaron a plantearse la conveniencia de seguir viviendo de alquiler. Como no tenían opción de acceder a un préstamo, decidieron construirse su propia casa.
El Valle de Yarra, en Melbourne, Australia, una zona conocida por sus vinos, es el lugar que eligieron para edificar su casa de apenas 10 metros cuadrados y 5 de terraza.
Estas dos hectáreas y media eran perfectas para edificar una pequeña casa que les permitiera hacer una vida sencilla acorde con sus bajos ingresos y su filosofía de vida.
Alrededor de unos 12.000 dólares, y poco más de un año, es lo que les ha costado levantar este hogar, incluyendo paneles solares, muebles e instalaciones.
Como ninguno de los dos tenían conocimientos de arquitectura, internet y los tutoriales se convirtieron en su tabla de salvación. A través de la Red concocieron el movimiento "Tiny House", movimiento social que promueve una vida simple y ecológica en hogares reducidos, a los que, a pesar de su tamaño, no les falta de nada.
"Antes de comenzar con el diseño, Vicky y yo nos sentamos a hablar sobre qué necesitábamos en nuestra casa. Los dos trabajamos por nuestra cuenta y necesitábamos espacio para nuestras herramientas de trabajo. Además, nuestra hija Grace debía tener su propio espacio y crecer feliz" explica Murray, quien se dedica a la acupuntura. Grace es la hija de ambos y tiene 4 años.
Diseñaron la casa adaptándola por completo a sus necesidades y basándose en la conjugación de sencillez, minimalismo y naturaleza. Un pozo que se llena con la lluvia y se calienta con una estufa de leña, se encarga del suministro de agua.
Además la casa está construida sobre un remolque móvil al que se le pueden añadir ruedas para mudarse a vivir cuando quieran, al lugar que quieran.
Que levante la mano quien no se haya planteado alguna vez el vivir necesitando menos, a cambio de la libertad que esto supone.
h/t: Clarín
