Una de las manifestaciones de arte urbano que más nos gusta es, sin lugar a dudas, el arte mural porque rompe con la estética del entorno, embellece el gris paisaje cosmopolita y, en muchas ocasiones, juega con la atemporalidad.
Los murales, que convierten en lienzos los espacios que las ciudades ofrecen, pueden suponer un contraste de inconmesurable belleza si tienen un aire de arte clásico o retro como ocurre con los trabajos de Julien de Casabianca o de Julio Anaya Cabanding.
Sin inspirarse en cuadros de la pintura clásica, pero con un innegable aire añejo y vintage, los murales que Mohamed L’Ghacham son una ventana a un pasado inmediato en un presente que transcurre a la velocidad de la luz.
Las pinturas de este marroquí, y catalán de adopción, están llenas de personajes de décadas que han pasado recientemente y en las que identificamos a nuestras familias, a nuestros padres, a nuestros abuelos o a nosotros mismos siendo unos niños.
El artista sienta las bases de sus creaciones en la nostalgia y el costumbrismo que se respiraban en esas celebraciones familiares, en un interminable día de verano en la playa o en un baile improvisado en el salón, al ritmo de una de Sinatra sonando en el transistor.
El artista cree que cuando sus obras de gente normal se ven a una escala del tamaño de una pared, los momentos personales y aparentemente sin importancia adquieren un nuevo significado y, se vuelven más emocionalmente resonantes para los espectadores a pesar de, no reconocer a las familias plasmadas en las paredes.
La técnica de L´Ghacham para recrear las luces y los colores de las fotografías en las que dice inspirarse, es abrumadora.
El artista conecta los murales con sus respectivos entornos urbanos y se mantiene fiel a la estética vintage de la fotografías que pueblan nuestros álbumes; los trazos sueltos y en capas dan la forma general de los rasgos y objetos faciales, pero es necesario un paso atrás de la imagen para apreciar la instantánea completa y en su perspectiva plena.
Necesitamos en nuestras vidas y nuestras ciudades más pinturas como éstas, necesitamos a más artistas como L´Ghacham y esa paleta de colores que funciona como una máquina del tiempo que nos devuelve nuestro pasado y representa nuestro futuro.
Mohamed L´Ghacham: Web
