El artista urbano australiano Rone se ha desmarcado de la filosofía "más grande, mejor, más alto" del muralismo moderno en su nuevo e íntimo proyecto que explora la fragilidad de la belleza en interiores que se desmoronan.
Residente en Melbourne, el artista, cuya popularidad se ha disparado en los últimos años, regresó a casa después de realizar una serie de murales internacionales a gran escala y se encontró pensando introspectivamente en conceptos como espacios abandonados, estética y memoria. El resultado es una serie sencilla, emocionalmente desnuda, de retratos titulada Empty.
Rone, cuyo nombre es Tyrone Wright, es célebre por sus retratos de mujeres glamurosas, pero aquí se interna en un nivel más profundo.
Liberado de la presión de tener que satisfacer a toda una comunidad con piezas públicas de gran tamaño, estos interiores abandonados permiten al artista evocar emociones íntimas, como si estas mujeres siempre hubieran formado parte del espacio y quizás guarden sus secretos.
Rone es sensible a la idea de que estos espacios, antes llenos de vida, son ahora conmemorados por lo que dejaron atrás. "La pintura de bellas obras en lugares abandonados intenta resaltar lo que se pudo haber perdido o quizás aquello a lo que tratamos de aferrarnos", revela Rone. "Cada espacio vacío plantea la misma pregunta: ¿qué había antes de que no hubiera nada? La historia de cada espacio se cuenta a través de lo que queda atrás".
La exposición Empty de Rone incluyó obras sobre lienzo, además de impresiones fotográficas, así como un mural pintado en el Star Lyric Theatre de Melbourne.
