Margot Robbie y Jacob Elordi, fotografiados por Lachlan Bailey para Vogue Australia, son los protagonistas de la nueva adaptación de Cumbres borrascosas, dirigida por Emerald Fennell. Una versión que no esquiva la parte más incómoda de la novela de Emily Brontë: el deseo, la dependencia emocional o la violencia derivada del conflicto constante entre los personajes.
Desde el inicio, Fennell ha defendido una lectura fiel al espíritu del texto original, conservando gran parte de sus diálogos y asumiendo su intensidad sin edulcorarla. Para sostener ese pulso era imprescindible una conexión real entre los dos intérpretes principales, que además de encarnar a Catherine y Heathcliff, desarrollaron una química especial dentro y fuera de la pantalla.
Durante el rodaje, Robbie confesó que se volvió «codependiente» de Elordi. Lo buscaba en el set, necesitaba saber dónde estaba. «Me sentía nerviosa y desorientada, como una niña sin su mantita», explicó. Él permanecía cerca, observando en silencio, incluso cuando no tenía escena. Exactamente como Heathcliff. Hubo también gestos que escaparon al guion. Por ejemplo, en pleno rodaje, Elordi llenó su habitación de rosas el Día de San Valentín.
La cercanía y la tensión constante entre ambos atraviesan cada imagen de esta sesión fotográfica. Esa compenetración, dentro y fuera de cámara, es la que permite que una historia tan extrema como Cumbres borrascosas funcione sin impostura.
