Uno de los aspectos de la música heavy metal que mantiene su esencia juvenil es la importancia del cabeceo. Por ejemplo, es muy, muy difícil hacer la declaración de impuestos, mientras sacudimos la cabeza, y este hecho constituye un elemento central de su atractivo.
Al igual que en el pogo y el mosh, hay una emoción visceral en el cabeceo heavy que se adapta perfectamente a la música con la que está vinculado.
El fotógrafo danés Jacob Ehrbahn pasó el verano de 2012 viajando a diversos festivales de heavy metal europeos (concretamente Copenhell en Dinamarca, Wacken Open Air en Alemania, y Metaltown en Suecia) y captando esos instantes de éxtasis, los momento en que los metaleros se encontraban en el cenit de la exaltación, sacudiendo la cabeza por supuesto.
Intensos, alegres, los retratos de Ehrbahn de fanáticos de la música en acción, han sido recogidos en un libro llamado Headbangers.
via greatphotojournalism
