El pintor residente en Houston Seth Alverson crea estudios de anatomía inquietantemente grotescos, que transmiten una profunda ansiedad sobre el cuerpo y la condición humanos.
En las exploraciones de Alverson, las deformes y carnosas partes del cuerpo aparecen fragmentadas e inflamadas; incluso estas representaciones de lo cotidiano e inanimado se convierten en desagradablemente corporales.
Usando la memoria y la inquietante imaginería como catalizadores para sus pinturas auto-reflexivas, Alverson destila los elementos más esenciales acentuándolos hasta un nivel transformador. Esta transformación se produce a través de la acción de pintar colocando intención en las imágenes, y a su vez nos ayuda a encontrar la racionalidad en la inutilidad de aplicar su significado en nuestro día a día.
via juxtapoz













