Las fotografías eróticas de Jonathan Leder, fotógrafo afincado en Nueva York y fundador de Jacques, parecen más bien fotogramas de películas de época.
Utilizando cámaras analógicas, de 35 mm y Polaroid, y rechazando todas las prácticas de iluminación artificial y retoque, Leder infunde a sus retratos de jóvenes mujeres, a menudo desnudas, una calidad granulada, borrosa, que les dota de una atmófera íntima y a veces voyeurista.
