Cicciolina: la actriz erótica que fue un icono político y cultural

Cicciolina: la actriz erótica que fue un icono político y cultural

En diversas partes del mundo, las décadas de los años 70 y 80 conllevaron revoluciones socio-políticas que se reflejaron en muchos ámbitos. Cicciolina fue una de esas revoluciones que transformó el mundo y lo que hoy entendemos por libertad.

Ilona Staller nació en Budapest en 1951 en el seno de una familia de clase media alta. Su padre fue funcionario del Ministerio del Interior húngaro y su madre matrona. En su autobiografía Memories: Photographic Story of a Legend, mediante fotografías, Ilona nos hace un recorrido por su singular existencia al mismo tiempo que reflexiona sobre los aspectos de una vida llena de luces y de sombras.

En las páginas de ese libro, confiesa haber sido víctima de abusos sexuales a los 10 años y violada por un novio a los 14. A la edad de 13 años comenzó a trabajar en la agencia de modelos húngara M.T.I.

En contra de esa imagen frívola y cosificada que la mayoría tienen de ella, la actriz, cantante y política siempre ha sido tremendamente madura por las circunstancias vitales que le tocaron vivir y por estar dotada de una gran inteligencia y un gran pensamiento crítico.

Con 25 años, mientras trabajaba en como camarera en un hotel, conoció a un cliente italiano que acabó convirtiéndose en su marido. Con Salvatore Martini contrajo matrimonio y se estableció en Roma. En la ciudad italiana comenzó todo.

Allí conoció al productor de cine erótico Riccardo Schicchi que en 1973, le propuso trabajar en un programa de radio llamado Voulez-vous coucher avec moi? ("¿Quieres acostarte conmigo?") en la emisora privada Radio Luna. El espacio que revolucionó la radio de una Italia demasiado tradicional, consistía en un consultorio telefónico en el que Ilona interactuaba con los oyentes a los que llamaba «cicciolini» y «ciccioline».

La voz femenina era la de Elena Anna, seudónimo adoptado por Ilona Staller, nombre con la que sería conocida en adelante. De allí nació el apodo de «cicciolina», un diminutivo afectuoso que significa en italiano coloquial «querida» o «queridísima.

Tras el rotundo éxito del programa, Ilona adoptó el seudónimo de Elena Mercury y empezó a trabajar en el mundo del cine para adultos. Pero a partir de la película La colegiala de 1975, decidió usar su nombre real. Tras rodar con otros directores populares en la industria del porno como Alberto Lattuada y Miklós Jancsó, en 1976 se atrevió a ser la pionera del desnudo integral en una discoteca en la que actuó bailando y cantando.

En 1979, fue un paso más allá y Cicciolina, como empezaba a ser conocida, intervino en el programa de TV  C'era due volte, vestida con un vestido de gasa que dejaba ver su anatomía. Fueron los primeros pechos que se vieron en vivo y en directo en la televisión italiana. Cuatro años después, Staller apareció en su primera película de porno duro, Telefono rosso (Teléfono rojo) y en 1985, realizó el primer desnudo integral femenino en la televisión española, en la gala de fin de año ¡Viva 86!

​A todos estos hitos, se les sumó en 1986, uno de los que más controversia generó en esa década: el estreno de la cinta Cicciolina Number One.

"En muchos periódicos se dijo que yo había tenido sexo con un caballo. Eso es completamente falso, es una barbaridad. Hice una película, que hoy todo el mundo puede ver en Internet (...). Al fondo hay otra actriz teniendo sexo con un caballo, pero no soy yo, evidentemente".

La actriz a la que Cicciolina se refería como la "otra" era Denise Dior que aparecía al fondo realizando una felación a un caballo. Tras esta polémica y otra causada tras haber rodado una película con el actor John Holmes que dio positivo en el test del VIH antes del rodaje, Ilona decidió acabar su carrera en el porno en 1991.

Entre 1991 y 1994 estuvo casada con el popular artista Jeff Koons con el que libró una batalla legal larga y dolorosa por la custodia de su hijo. Sin Ilona, Koons no hubiera alcanzado la fama y cotización de las que goza en estos momentos. Su historia es tan truculenta que no sabemos si es verdad o una impostura publicitaria para posicionar a ambas figuras mediáticas.

Sus últimos coletazos en la industria del porno los compaginó con una carrera política que le vino dada porque siempre había mostrado interés por problemas sociales en diversas entrevistas.

En 1979, fue presentada como candidata en el primer partido verde de Italia, pero no logró resultados significativos, lo que hizo que en 1985, cambiara al Partido Radical que en su programa incluía la lucha contra la energía nuclear, el ingreso en la OTAN y la batalla por los derechos humanos. Fue elegida diputado en la décima legislatura del Parlamento italiano en 1987, con cerca de 20.000 votos, resultando segunda en las listas del Partido Radical.​

Su popularidad hizo que mientras ocupaba el cargo, y antes de que comenzara la guerra del Golfo, se ofreciera a tener relaciones sexuales con el líder iraquí Saddam Hussein a cambio de la paz en la región. En una entrevista que concedió en 2017, declaró: "Era algo innovador: nadie pensaba así del amor, del sexo, de la naturaleza. Nadie hacía política con el cuerpo".

Aunque, Ilona no volvió a militar en ningún otro partido a pesar de presentar su candidatura varias veces más, desde 1991 no paró de ser una activista comprometida que ha luchado por la libertad sexual de los presos, contra todas las formas de violencia y censura, contra el uso indiscriminado de animales para experimentos científicos, por la despenalización de las drogas y, finalmente, por la promoción de la educación sexual en las escuelas. Ha llevado a cabo también, campañas de información sobre los peligros del SIDA y de la paz en el mundo.

En septiembre de 2011, se reveló que Staller tenía derecho a percibir una pensión anual de 39.000 euros del Estado italiano por sus cinco años en el parlamento del país y que empezó a percibir cuando cumplió 60 años.​ La polémica generada en torno a esta noticia, hizo que la estrella declarara que se había ganado esa pensión y que estaba muy orgullosa de ello.

Ilona Staller "Cicciolina" sigue siendo un ejemplo real y auténtico de que para luchar por la libertad de los demás, hay que empezar por sentir la libertad en uno mismo, sin importar desde dónde se haga y de cómo se haga.

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