Un pase, un día y solo 200 afortunados, entre los que tenemos la suerte de encontrarnos. Una noche llena de desconcierto e inesperados acontecimientos en la que nada es lo que parece.
Fecha: martes 5 de febrero, hora: 20:30, lugar: el maravilloso Teatro Lara en pleno centro de Madrid, Brays Efe como maestro de ceremonias y nosotros, el público como coautores.
Poca información más teníamos de lo que íbamos a ver, pero lo misterioso y efímero de la cita ya habían despertado nuestra expectación y predisposición a dejarnos sorprender. Y Brays, no nos ha defraudado.
Brays Efe, ganador del premio Feroz al mejor actor en 2017, participante de "Tu cara me suena", el mismo Brays Efe que está detrás de nuestra querida y admirada Paquita Salas, nos va a llevar a vivir una experiencia 360, solo que aún no lo sabemos y nos creemos que hemos venido a ver una obra de teatro al uso.
"No tenéis que apagar vuestros teléfonos" es lo primero que escuchamos de una voz en off, para dejar claro, que esta noche, no hay normas.
"Buenas noches. Gracias. Bienvenidos a mi show: El show de Brays. Un show con dos protagonistas. Yo: la estrella. Y ustedes, que se encargarán de dirigir este show decidiendo de qué se va a hablar y qué va a ocurrir en cada momento", así nos da la bienvenida el actor, acompañado del grupo de jazz cabaret De La Puríssima.
Para proponernos después un brindis por la pasión, para pemitirnos interrogarle y para levantarnos de nuestros asientos y llevarnos de viaje por los entresijos del teatro con parada en lo imprevisto.
Y de repente el impresionante edificio del siglo XIX que alberga el Lara se transforma en una gran fiesta al estilo de los años 20, convirtiéndose en un protagonista más de la velada.
Como acompañantes del viaje, muchas caras conocidas, entre otros Javier Calvo, Javier Ambrossi, Maria Escoté, María Villar, Pepón Nieto, Cayetana Guillem Cuervo, Alba Reche, Juan Vidal o Moisés Nieto. Todos ellos dispuestos a convertirse en guionistas de este capítulo de Black Mirror que vamos a vivir.
En esta experiencia inmersiva hay Dj's, performances, raptos inesperados, una Carmina Burana entonada por sorpresa por una limpiadora, mensajes ocultos, conciertos, microteatro, e incluso una historia de amor virtual. Todo va a haciendo su aparición a nuestro paso.
Y en lugar de una función nos encontramos con una noche que se va convirtiendo en única, con la certeza de saber que como todo lo memorable, no volverá a repetirse. Porque las mejores noches, solo se viven una vez pero se recuerdan para siempre.
Y nos vamos a dormir con el cansacio y la satisfacción de las ocasiones raras e inesperadas. Y qué bien.
